Más de 40 empresarios participaron de encuentros en Sierra Grande y San Antonio Oeste. El foco estuvo en mejorar la gestión financiera y promover alianzas para responder a la demanda de los grandes proyectos.
Río Negro avanza con una estrategia para que el crecimiento de la actividad energética tenga impacto directo en las economías locales. En ese marco, se realizaron nuevas capacitaciones en Sierra Grande y San Antonio Oeste, orientadas a fortalecer a proveedores y comerciantes de la región.
Las jornadas fueron impulsadas por el Gobierno provincial junto a la Academia de Proveedores de YPF, y apuntaron a preparar a las empresas ante el escenario que se abre con obras e inversiones de gran escala en la costa atlántica.
Bajo el eje “Finanzas Inteligentes y Asociatividad para impulsar el crecimiento empresarial”, los encuentros trabajaron sobre herramientas concretas para ordenar procesos, mejorar la gestión financiera y ganar competitividad. Además, se promovieron esquemas de trabajo conjunto entre empresas, como una vía para ampliar capacidad operativa frente a la nueva demanda.
Prepararse para una demanda mayor
Las actividades fueron coordinadas por la Secretaría de Energía y Ambiente de Río Negro, con participación de profesionales de IRAM. En total, más de 40 empresarios y comerciantes formaron parte de las capacitaciones, tanto proveedores actuales como potenciales.
El objetivo es claro: que el entramado productivo local llegue en mejores condiciones a una etapa de expansión energética que exigirá mayor escala, profesionalización y capacidad de respuesta.
El desafío: que el desarrollo quede en la región
Sierra Grande y San Antonio Oeste empiezan a consolidarse como puntos clave dentro del nuevo mapa energético nacional. El avance de los proyectos abre oportunidades, pero también plantea un desafío para las pymes locales.
En ese contexto, la provincia busca que las inversiones no se traduzcan solo en actividad extractiva, sino también en empleo, desarrollo y fortalecimiento del sector privado regional.
La apuesta es que el crecimiento deje capacidad instalada en Río Negro y genere un entramado productivo más sólido, con empresas locales en condiciones de integrarse a la cadena de valor de la energía.