La Asociación Civil Unión Marítima 10 de Julio habilitó a sus afiliados a embarcar “bajo protesta” ante el temor de perder la zafra del langostino. Desde el SOMU ratificaron que los convenios siguen vigentes y advirtieron que no aceptarán rebajas salariales.
A menos de tres semanas del 9 de mayo, y con la zafra del langostino al borde de perderse, una parte de la marinería decidió volver a embarcar aun sin acuerdo salarial.
La flota tangonera langostinera atraviesa uno de los momentos de mayor tensión de los últimos años. Mientras el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) continúa negociando por Zoom con las cámaras empresarias, la Asociación Civil Unión Marítima 10 de Julio resolvió permitir que sus afiliados salgan a trabajar “sin ningún tipo de impedimento”, aunque dejando asentado que lo harán bajo protesta.
La decisión expone una fractura cada vez más profunda dentro de la marinería. Mientras el SOMU insiste en sostener la negociación y rechazar cualquier rebaja, otro sector considera que seguir esperando puede significar perder toda la temporada.
El conflicto gira en torno a la propuesta empresaria de pagar la producción sobre una tabla calculada al 78% del valor del dólar. Según el sindicato, eso implica una rebaja cercana al 40% respecto de los salarios establecidos en los convenios vigentes.
La tensión crece a pocos días del inicio de la zafra del norte y con una fecha límite que preocupa a toda la actividad: el 9 de mayo, día en que vence la prórroga de la actual conducción gremial.
Desde la agrupación 10 de Julio advirtieron que, si no hay una resolución antes de esa fecha, podría perderse la temporada y generarse una situación de “acefalía” sindical, ya que la conducción actual quedaría sin capacidad legal para firmar acuerdos.
“Después de ese plazo no habría firma válida para cerrar ningún convenio”, señalaron en un duro comunicado difundido entre los trabajadores.
“No hay escenario sin pérdida”
La agrupación, integrada por marineros de la actividad, sostuvo que la situación actual “no está frenada por falta de trabajo”, sino por “la incapacidad, la inoperancia y la falta de conducción” de quienes representan al sector.
En ese marco, recordaron que el año pasado encabezaron la postura del “No a la baja” frente a la intención empresaria de reducir los valores de producción. Sin embargo, remarcaron que aquella estrategia terminó dejando a muchos trabajadores sin embarque.
“Este año el contexto es otro. Ya no hay un escenario posible sin pérdida. Todas las propuestas son a la baja”, afirmaron.
Según la 10 de Julio, el gremio ya aceptó tres tablas salariales inferiores a las vigentes y también la absorción del básico durante la navegación. Por eso, sostienen que seguir esperando una mejora podría derivar directamente en la pérdida de viajes y de toda la temporada.
“Perder la zafra del norte no es un detalle. O se trabaja y se sostiene a la familia, o se queda en tierra perdiendo todo”, expresaron.
La frase resume el dilema que atraviesa hoy a cientos de trabajadores en puertos como Puerto Madryn, Rawson, Comodoro Rivadavia y Puerto Deseado, donde la actividad pesquera mueve miles de empleos directos e indirectos vinculados a plantas, estibadores, talleres, transporte y comercios.
La decisión adoptada por la agrupación es que cada marinero pueda embarcar si así lo decide, dejando constancia de que el conflicto continúa abierto y reservándose el derecho a realizar futuras acciones legales.
SOMU ratifica que los convenios siguen vigentes
La postura de la agrupación contrasta con la posición oficial del SOMU, que insiste en que los Convenios Colectivos de Trabajo continúan plenamente vigentes y que cualquier acuerdo individual firmado por los trabajadores carece de validez.
Desde la Secretaría de Pesca del sindicato remarcaron que “los compromisos individuales no pueden vulnerar los derechos colectivos” y adelantaron que realizarán presentaciones legales para defender los convenios actuales.
El eje del conflicto sigue siendo el valor de la producción. Según explicó el gremio, las cámaras empresarias CAPECA, CAPIP y CEPA mantienen la misma propuesta del año pasado: pagar la producción sobre una tabla calculada al 78% del valor del dólar.
De acuerdo con el SOMU, eso implica una reducción cercana al 40% respecto de los valores establecidos en los convenios vigentes.
“El porcentaje de la producción es el mérito al trabajo a bordo y es lo que más impacta en el salario de cada marea”, señalaron desde el sindicato.
Además, el SOMU recordó que durante 2025 fueron las propias empresas las que decidieron no sacar los barcos a pescar durante cuatro meses, argumentando que la actividad no era rentable. Esa decisión dejó paralizada a toda la flota tangonera y afectó no sólo a los marineros, sino también a las economías regionales ligadas a la pesca en ciudades como Puerto Madryn, Rawson, Comodoro Rivadavia y Puerto Deseado.
Qué puede pasar antes del 9 de mayo
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Continúan las negociaciones por Zoom entre el SOMU y las cámaras empresarias.
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La agrupación 10 de Julio comenzará a embarcar “bajo protesta”.
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Si no hay acuerdo antes del 9 de mayo, la actual conducción gremial perderá capacidad de firma.
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Sin una firma válida, podría caerse la zafra del norte y quedar paralizada parte de la flota.
