La pesquera que recibió más de 3.600 postulaciones para cubrir puestos de trabajo comenzó a formar desde cero a parte de su nuevo personal. Misael Chaire, filetero desde 1980, fue convocado para transmitir un oficio que la empresa considera clave para sostener el procesamiento de merluza en Puerto Madryn.
Hace apenas unas semanas, una extensa convocatoria laboral puso a Fuertes Vientos en el centro de la atención en Puerto Madryn: la empresa buscaba incorporar personal para su planta y recibió más de 3.600 postulaciones. Ahora, con alrededor de 90 trabajadores ya incorporados y el procesamiento de merluza en marcha, una parte fundamental del desafío ocurre puertas adentro: enseñar el oficio del fileteado a personas que, en muchos casos, nunca habían trabajado frente a una mesa de corte.
Para hacerlo, la empresa recurrió a la experiencia de quienes conocen el trabajo desde hace décadas. Uno de ellos es Misael Chaire, filetero desde 1980, quien asumió la tarea de acompañar a los nuevos operarios desde los conocimientos más básicos hasta el trabajo directo con la merluza.
“¿Por qué no volver a generar fileteros?”, contó Chaire al recordar la inquietud que tenía desde antes de sumarse a la capacitación. La posibilidad apareció cuando se encontró con Ángelo Casas, socio gerente de Fuertes Vientos, quien le propuso enseñarles el oficio a los nuevos trabajadores.
“Me dijo si podía enseñar a unos chicos para fileteado y volver a generar fileteros y que no se pierda esto. Y yo le dije que sí”, relató.
Aprender desde cómo se afila un cuchillo
La capacitación comenzó desde cero. Antes de cortar pescado, los trabajadores tuvieron que aprender una de las herramientas fundamentales del oficio: preparar y manejar correctamente el cuchillo.
“El primer día entraron a aprender a afilar un cuchillo, cómo se afila y cómo ir dominando la muñeca”, explicó Chaire.
El entrenamiento fue progresivo. Primero utilizaron pescado que permitiera practicar la forma de tomar el cuchillo y realizar los movimientos de corte. Luego avanzaron hacia piezas de merluza de mayor tamaño y comenzaron a trabajar sobre el filete con piel.
La formación coincide con uno de los principales desafíos que Fuertes Vientos había planteado al comenzar esta nueva etapa. Gran parte del personal seleccionado no tenía experiencia previa en una mesa de fileteado y la empresa decidió capacitar a sus propios trabajadores para desarrollar esa mano de obra.
El aprendizaje, según Chaire, avanzó más rápido de lo que esperaba.
“Se ve que me entendieron, me lo agarraron todo. Les hablé con lo más fácil y a la tarde empezaron a agarrar viaje, como que ya aprendieron”, señaló.
Pero aprender los movimientos no significa todavía dominar el oficio. El filetero puso el foco primero en la calidad del corte y recién después en la velocidad.
“Yo los freno ahí, porque tienen que sacar un buen filete. Aprendieron muy rápido, es increíble lo que están haciendo”, sostuvo. Y explicó cuál es la secuencia que busca transmitirles: “Todo es paciencia y prolijo, y después la rapidez”.
De más de 3.600 postulaciones a formar nuevos fileteros
La capacitación es la continuidad de un proceso que comenzó en septiembre, cuando Fuertes Vientos lanzó una búsqueda para incorporar alrededor de 100 trabajadores a su planta de Puerto Madryn.
La convocatoria tuvo una respuesta que superó ampliamente las previsiones. Primero fueron casi 3.000 inscriptos y, con el correr de los días, la cifra superó las 3.600 postulaciones. La empresa realizó cientos de entrevistas y finalmente comenzó la producción de merluza con alrededor de 90 operarios.
Antes de ingresar de lleno a la línea de producción, los seleccionados atravesaron jornadas de formación vinculadas al afilado de cuchillos, fileteado y buenas prácticas. El objetivo planteado por la firma es desarrollar un plantel propio capaz de procesar merluza y sostener la actividad durante más meses del año.
La decisión está relacionada también con el cambio productivo que encaró la pesquera. Fuertes Vientos comenzó a diversificar su actividad hacia la merluza frente a temporadas de langostino más cortas y la necesidad de mantener la planta en funcionamiento durante una mayor parte del año.
En ese proceso apareció un problema concreto: conseguir fileteros con experiencia. Según explicó Ángelo Casas al comenzar la producción, muchos de los trabajadores que dominan el oficio ya se encuentran empleados en otras plantas, por lo que la empresa decidió invertir en formar personal nuevo.
Un oficio que pasa de una generación a otra
Para Chaire, la experiencia tiene un significado que excede la producción diaria de la planta. Después de más de cuatro décadas vinculado al fileteado, su objetivo es que el conocimiento acumulado no termine con quienes aprendieron el oficio años atrás.
“Yo estoy contento de estar acá y dejar algo lindo”, resumió.
Así, aquella convocatoria que reunió miles de postulaciones en Puerto Madryn entró en una segunda etapa. El desafío ya no pasa solamente por incorporar trabajadores, sino por formar nuevos fileteros capaces de sostener una actividad que requiere técnica, práctica y tiempo.
En las mesas de Fuertes Vientos, ese proceso empieza por algo tan elemental como aprender a afilar un cuchillo y controlar la muñeca. La velocidad, como insiste Chaire, viene después.