Cada 19 de junio, Puerto Madryn recuerda la llegada de más de 4.100 soldados argentinos que regresaron de Malvinas. Para homenajear aquella jornada histórica, recuperamos el conmovedor relato que el historiador Federico Lorenz escribió inspirado en uno de los episodios más emblemáticos de la memoria colectiva de la ciudad.
Hay historias que forman parte de la identidad de Puerto Madryn. Historias que se transmiten de generación en generación y que, con el paso del tiempo, se transforman en símbolos de una comunidad.
Una de ellas ocurrió el 19 de junio de 1982.
Ese día, apenas cinco jornadas después del final de la Guerra de Malvinas, el buque británico Canberra arribó al muelle Almirante Storni con más de 4.100 soldados argentinos que regresaban al continente tras haber combatido en las islas.
Lo que sucedió durante aquellas horas quedó grabado para siempre en la memoria de la ciudad.
Miles de vecinos salieron a recibir a los jóvenes combatientes. Familias enteras se acercaron con termos de café y mate cocido, bolsas con pan, facturas, sándwiches y todo aquello que pudiera brindar algo de alivio a quienes volvían después de semanas de frío, hambre, incertidumbre y guerra.
La solidaridad fue tan grande que las panaderías agotaron sus existencias.
Así nació una de las expresiones más conocidas de la historia reciente de Puerto Madryn: “el día que Madryn se quedó sin pan”.
Un cuento para recordar
Años más tarde, el historiador, investigador y escritor Federico Lorenz transformó aquel episodio en un relato que logró capturar la dimensión humana de aquella jornada.
“El día que en Madryn se acabó el pan” integra el libro La historia se hace ficción I – Para pensar las efemérides en el aula, una obra que reúne relatos de distintos autores argentinos para reflexionar sobre hechos históricos a través de la literatura.
Lorenz eligió contar la historia desde la mirada de un niño de once años que vive en Puerto Madryn y presencia la llegada de los soldados.
A través de sus ojos aparecen la expectativa, los rumores que recorrían la ciudad, la emoción de los vecinos y el impacto que produjo ver de cerca a aquellos jóvenes que regresaban de la guerra.
Pero también aparecen los silencios.
Los silencios de quienes todavía no podían poner en palabras lo que habían vivido.
Una memoria que sigue viva
A 44 años de aquel 19 de junio, Puerto Madryn continúa recordando una de las jornadas más significativas de su historia.
La llegada de los soldados provenientes de Malvinas forma parte de la identidad de la ciudad y constituye uno de los episodios de solidaridad colectiva más recordados de la posguerra argentina.
Por eso, cada aniversario invita a volver sobre aquellas historias que ayudan a comprender no solo lo que ocurrió, sino también cómo lo vivieron quienes estuvieron allí.
El cuento de Federico Lorenz es una de esas historias.
Una historia que habla de Malvinas, pero también de humanidad.
De pan compartido.
De abrazos.
Y de una ciudad que eligió recibir a los soldados con lo más simple y valioso que tenía para ofrecer.