lunes, agosto 3, 2026

Chubut pidió declarar la emergencia hídrica: los caudales cayeron hasta un 77%

El proyecto enviado a la Legislatura propone aplicar medidas extraordinarias durante un año ante la crítica situación de los ríos Chubut y Senguer. La falta de precipitaciones, el crecimiento de la superficie bajo riego y las deficiencias en el uso del agua profundizaron el problema.
El Gobierno de Chubut envió a la Legislatura un proyecto para declarar la emergencia hídrica durante doce meses en todo el territorio provincial, luego de que los registros oficiales detectaran una fuerte disminución de los caudales en las cuencas de los ríos Chubut y Senguer.
La iniciativa busca acelerar obras de infraestructura, habilitar perforaciones para captar agua subterránea y reasignar partidas presupuestarias con el objetivo de sostener el abastecimiento de agua potable, los sistemas de riego y las actividades productivas afectadas por la sequía.
El diagnóstico elaborado por el Instituto Provincial del Agua no parte de una medición aislada, sino del análisis del ciclo hidrológico comprendido entre abril de 2025 y mayo de 2026. Durante ese período, las escasas precipitaciones registradas en otoño e invierno provocaron una de las sequías más importantes desde la construcción del Dique Florentino Ameghino.
El embalse finalizó la temporada de riego con una cota cercana a 132 metros, un nivel considerado bajo, aunque todavía por encima del mínimo histórico de 127 metros registrado durante el ciclo 1988-1989.

Caídas de hasta el 77% en la cuenca del río Chubut

Los datos que respaldan el proyecto muestran una disminución generalizada de los caudales respecto de los promedios históricos, calculados sobre cerca de siete décadas de registros.
En El Maitén, el volumen anual se ubicó un 40,11% por debajo de la media. En el río Gualjaina, la caída alcanzó el 72,76%, mientras que en Paso del Sapo el déficit fue del 50,60%.
La situación más crítica se registró en Los Altares, donde durante 2025 el caudal fue aproximadamente un 77% inferior al promedio histórico.
El derrame anual del río Chubut hacia el embalse suele rondar los 1.500 hectómetros cúbicos. Durante el ciclo analizado, el volumen representó alrededor del 40% de esa cifra habitual.
El escenario también afecta a la cuenca del río Senguer, particularmente al valle del Genoa y a otros sectores de la cuenca alta, donde el estrés hídrico se arrastra desde hace aproximadamente una década.

La sequía no es la única causa

La disminución de las lluvias explica una parte del problema, pero los relevamientos del IPA también muestran un fuerte crecimiento del consumo de agua y marcadas diferencias en su distribución.
En los últimos 15 años aumentó considerablemente la superficie bajo riego en la cuenca alta y media del río Chubut. Aguas arriba de Los Altares existen cerca de 16.000 hectáreas irrigadas, mientras que aguas abajo del Dique Ameghino se riegan aproximadamente 20.000 hectáreas, principalmente en el Valle Inferior del Río Chubut.
Las mayores superficies se concentran entre el río Tecka y Gualjaina, entre El Maitén y Gualjaina, y en las zonas próximas a Arroyo Pescado. Ese crecimiento del uso productivo contribuye a que el caudal disminuya a medida que avanza aguas abajo.
A esto se suma la baja eficiencia de numerosos sistemas de riego. Mientras que en el VIRCh el aprovechamiento del agua supera el 50%, en buena parte de la provincia se encuentra por debajo del 30%.
La combinación entre sequía, consumo creciente y usos irregulares puede provocar que algunos establecimientos ubicados aguas arriba dispongan de grandes volúmenes, mientras que los productores situados en sectores inferiores de la cuenca reciban una cantidad insuficiente.

Qué permitirá hacer la emergencia hídrica

El proyecto enviado a la Legislatura autoriza al Ejecutivo provincial a ejecutar obras urgentes y de rápida resolución, realizar perforaciones para aprovechar reservas subterráneas y modificar partidas presupuestarias para financiar las intervenciones necesarias.
El objetivo inmediato es garantizar el consumo poblacional y mantener en funcionamiento las plantas potabilizadoras y los canales de riego, ante la posibilidad de que el déficit se prolongue durante los próximos meses.
La emergencia también permitiría reforzar la fiscalización y avanzar en la regularización de los aprovechamientos. De unas 70.000 hectáreas bajo riego existentes en Chubut, alrededor de 20.000 ya fueron incorporadas a un sistema formal de control.
Como parte de ese proceso, el IPA terminó un relevamiento de las cuencas de los ríos Chubut y Senguer y trabaja en una plataforma pública de información geográfica. La herramienta combinará datos catastrales, imágenes satelitales y relevamientos con drones para identificar cada establecimiento, la superficie que riega y el uso que realiza del recurso.
El proyecto deberá ser tratado ahora por la Legislatura. Su aprobación habilitaría durante un año un régimen excepcional para intervenir sobre una crisis que ya no responde únicamente a la falta de lluvias, sino también a la forma en que se administra y distribuye el agua en las principales cuencas de Chubut.

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