La inflación castiga con más fuerza a los patagónicos. Un informe del Observatorio de Economía de la UNPSJB advierte que el costo de vida en la región supera ampliamente la media nacional. El precio de los alimentos creció un 20% más que en el resto del país y los salarios no logran seguir el ritmo.
La inflación golpea a todos los argentinos, pero en la Patagonia la crisis se siente más profunda y sostenida. Según el último informe del Observatorio de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNPSJB, el precio de los alimentos y bebidas en la región subió un 20% más que el promedio nacional durante 2024. A eso se le suma una canasta básica que en diciembre superó los 579 mil pesos, muy por encima de lo que gana un trabajador promedio en Chubut.
“El costo de vida en la Patagonia siempre fue más alto, por cuestiones estructurales como el flete o la distancia”, explicó el contador César Herrera, integrante del Observatorio. “Pero ahora esa brecha volvió a crecer con fuerza. En alimentos y bebidas no alcohólicas, la diferencia con el nivel general alcanzó el 16,3%, y si sumamos las bebidas alcohólicas, nos acercamos al 20% de diferencia real con el resto del país”, detalló.
Los datos son contundentes: mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) a nivel nacional marcó un aumento del 117,8% en 2024, en la Patagonia fue del 124,7%. Pero esa es solo la punta del iceberg. En lo que respecta a alimentos —el gasto más sensible para cualquier hogar— la inflación en la región fue del 111%, contra un 94,7% a nivel nacional.
“La carne, por ejemplo, pasó a tener un incremento de 162,5% en la Patagonia, lo que muestra una diferencia clara con el resto del país. En años anteriores, la carne había perdido protagonismo en la canasta, desplazada por las frutas y verduras. Pero en 2024, la carne volvió a ocupar el 30% de la canasta alimentaria, el mismo porcentaje que históricamente tuvo”, agregó Herrera.
El salario no alcanza: se pierden canastas
El Observatorio también desarrolló un indicador para medir cuántas canastas básicas puede cubrir un salario privado promedio en Chubut. En marzo de 2023, ese salario alcanzaba para 1,78 canastas. En enero de 2024, tras la devaluación de diciembre, solo llegaba a 1,28.
“La pérdida fue muy fuerte. Los primeros meses de 2024 reflejaron un ajuste por la devaluación, lo que impactó directamente en el poder adquisitivo de los trabajadores. La diferencia entre lo que ganaban los trabajadores y lo que podían comprar aumentó sustancialmente. Luego, con la recomposición salarial en las paritarias, el poder adquisitivo mejoró un poco, pero sigue siendo insuficiente frente a la inflación. A finales de 2024, el salario apenas alcanza para cubrir 1,58 canastas”, indicó el contador.
Además, Herrera enfatizó que “las paritarias fueron clave para este proceso de recuperación parcial, pero la inflación en la región continúa mucho más alta que en otras partes del país. Lo que estamos viendo es que, aunque los salarios suben, no logran alcanzar el ritmo de crecimiento de los precios, especialmente en lo que respecta a alimentos y productos básicos”.
Herrera también abordó la postura de los políticos locales y nacionales sobre el poder adquisitivo de los patagónicos. “Los gobiernos, tanto provinciales como nacionales, insisten en que han ‘recuperado’ el poder adquisitivo. Nacho Torres, como el Gobierno de Javier Milei, defienden que los trabajadores ahora tienen más ingresos. Pero la realidad es más compleja: aunque los salarios se han recuperado parcialmente, lo que realmente importa es que no llegan a cubrir el costo de vida, especialmente en la Patagonia, donde los precios están mucho más altos que en el resto del país”, explicó Herrera.
En cuanto a los argumentos de los gobiernos, Herrera expresó que “es cierto que desde el inicio de la gestión de Milei y en algunas provincias como Chubut se han logrado recomposiciones salariales, pero no es suficiente para cubrir la brecha creciente entre los salarios y el costo de los productos básicos en la región”. A su vez, destacó que los aumentos salariales no compensan el costo adicional de vivir en la Patagonia, lo que pone a las familias de la región en una situación económica aún más precaria.
Este informe no hace más que confirmar una realidad histórica que los patagónicos conocen de primera mano: vivir en el sur es más caro, y en contextos de crisis esa desigualdad se profundiza. Mientras los gobiernos se ufanan de “recuperar el poder adquisitivo”, los datos muestran que la recuperación no alcanza para revertir el deterioro del último año.
“El desafío de los patagónicos es doble. Primero, porque el costo de vida es más alto debido a la ubicación geográfica y los costos de transporte, que afectan directamente a los precios de los alimentos. Y segundo, porque los salarios no logran ajustarse a esta realidad. Así, cada vez más familias de la región están luchando para llegar a fin de mes”, concluyó Herrera.