miércoles, mayo 27, 2026

Una tragedia tras otra

Por Silvana Angelicchio
Más de un siglo después, se siguen oyendo los ecos de la luctuosa huelga de trabajadores rurales en Santa Cruz.
La historia argentina del siglo XX ostenta uno de los momentos más dolorosos de la
memoria nacional: la salvaje represión de las huelgas rurales de Santa Cruz en 1920 y 1922, conocida como La Patagonia Rebelde.
Secuencia que comenzó con la organización obrera contra los abusos patronales, una
negociación fallida y la violencia estatal como respuesta y dejó un saldo de centenares de
peones fusilados por el ejército a las órdenes del teniente coronel Héctor Benigno Varela,
durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen.
Masacre que fue dejada al margen del relato oficial, hasta que distintas obras comenzaron a reconstruirlos y sacarlos a la luz pública. El primer gran gesto de denuncia fue La Patagonia trágica (1928) –reeditado recientemente- escrito por el español José María Borrero con la urgencia de quien intenta dejar constancia de ellos porque fue abogado de los trabajadores y no buscó tanto dar una explicación estructural como acusar a los responsables y al poder que pretendía invisibilizarla.
Esa proximidad es lo que le dio fuerza y quizás limita en parte su perspectiva, ya que el
texto está atravesado por la indignación y constituye un alegato encendido más que una
reconstrucción exhaustiva.

La investigación minuciosa de Bayer

Décadas después, Osvaldo Bayer reúne sus investigaciones al respecto en Los
vengadores de la Patagonia trágica, donde aborda el mismo episodio desde otro lugar.
En los cuatro tomos -editados entre 1972 y 1978- Bayer amplía el foco al documentar la
represión y reconstruir las condiciones sociales, económicas y políticas que la hicieron posible; un trabajo ingente basado entrevistas y archivos oficiales, que devuelve la complejidad al conflicto e incluye las organizaciones obreras, la influencia anarquista y las tensiones al interior del Estado.
Si Borrero grita, Bayer argumenta; si uno denuncia, el otro articula un relato histórico
integral que consolida la memoria de los hechos que adquieren circulación masiva a través de su versión cinematográfica estrenada por Héctor Olivera en 1974.

La Patagonia rebelde

La Patagonia rebelde, se basa en la obra de Bayer y reconstruye como ficción pero con rigor y potencia dramática el clima político de los años 20 y como también refleja los conflictos de la Argentina atravesada por conflictos sociales y una creciente violencia estatal de los 70.
Un film que tuvo que sortear varios obstáculos y amenazas durante su rodaje en locaciones patagónicas, que logra equilibrar la narración épica y la denuncia y se convirtió en un clásico de la cinematografía argentina.
Sin embargo la historia no terminó con su presentación, porque con el golpe de facto
de 1976 el país vuelve al clima de violencia que la película evocaba y los artistas vinculados al film sufren persecuciones, censura y exilio.

Memoria permanente

Héctor Alterio y Norman Briski deben exiliarse en España; Luis Brandoni – fallecido el pasado abril- y Pepe Soriano son hostigados y su actividad es restringida por estar en las
infaustas listas negras. El propio Bayer se ve obligado a abandonar el país y continuar su
trabajo en Alemania, sumando otras tragedias a la original.
Así, la memoria de la Patagonia Rebelde no solo se plasma en escritos y films, sino
también en las biografías de quienes intentan mantenerla viva.
La urgencia de Borrero, la reconstrucción de Bayer y las potentes imágenes de Olivera
forman una cadena de relatos que intenta advertir sobre sobre ese pasado que puede
reaparecer -como la demolición del monumento que recordaba al escritor en Río Gallegos en 2025-, en una especie de interpelación en acto.

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