A un mes de la desaparición de Juana Inés Morales (69) y Pedro Alberto Kreder (79), la incertidumbre sigue atravesando a Comodoro Rivadavia. La pareja de jubilados fue vista por última vez el 11 de octubre, cuando salió desde el barrio Castelli rumbo a Camarones, a bordo de una camioneta Toyota Hilux. Desde entonces, los rastrillajes no lograron arrojar resultados concretos.
El Ministerio Público Fiscal de Comodoro Rivadavia mantiene la investigación abierta junto a la Policía del Chubut y distintas divisiones especializadas. Las tareas de búsqueda se extienden por caminos costeros, zonas rurales y sectores de difícil acceso, con participación de drones, canes entrenados y personal de rescate. Familiares, vecinos y voluntarios también se sumaron a los operativos y a las concentraciones realizadas en distintos puntos de la ciudad.
Un recorrido sin respuestas
La denuncia fue radicada el lunes 13 de octubre por la hija de Juana, tras no lograr comunicarse con su madre. La División Búsqueda de Personas activó el protocolo de la Instrucción 007/12 de la Procuración General, que establece las pautas para casos de desaparición.
Poco después, la División de Investigaciones determinó que Morales había salido de viaje con Pedro Kreder, a quien la familia conocía solo por su apodo.
Cámaras de seguridad de una vivienda vecina registraron a Juana llegando a la casa de Pedro el jueves 9 a las 20 horas, bajando una reposera y una conservadora. Según el análisis de antenas de telefonía celular, la última conexión de ambos fue en Caleta Córdova, y cámaras de esa zona los captaron el sábado 11 a las 10 de la mañana, en sentido sur a norte. Ese registro fue clave para iniciar la búsqueda sobre la Ruta Provincial N°1.
La camioneta y las primeras hipótesis
El viernes 17 de octubre, tras sobrevuelos realizados con aviones del aeroclub, la funcionaria de Fiscalía Fabiola López observó desde el aire lo que parecía ser una camioneta en un zanjón, a unos 45 kilómetros de Caleta Córdova.
Equipos de búsqueda en vehículos 4×4 confirmaron que se trataba de la Toyota Hilux de Kreder. El rodado estaba cerrado y sin ocupantes.
Con autorización judicial, la Unidad Especial de Criminalística procedió a romper un cristal para levantar evidencias. Sin embargo, el trabajo de los canes fue dificultado por el viento patagónico: “Los perros se dispersaban por el efecto del viento”, señalaron desde la fuerza. Los rastrillajes por cuadrículas, que incluyeron estancias y puestos cercanos, no arrojaron resultados.
Una búsqueda ampliada
El Fiscal Jefe, Cristian Olazábal, sobrevoló días atrás el área donde fue hallada la camioneta, en el helicóptero de Prefectura Naval. “Se hizo una búsqueda cuadrada expandida de 10 kilómetros desde las coordenadas del hallazgo de la camioneta”, explicó.
La Fiscalía trabaja sobre distintas hipótesis, entre ellas la posibilidad de un accidente o la intervención de un delito. “Buscamos establecer si la desaparición fue accidental o está vinculada a un hecho delictivo”, agregó Olazábal.
Mientras tanto, la camioneta permanece secuestrada como evidencia, bajo resguardo en una comisaría, y la investigación continúa con allanamientos, entrevistas y análisis de datos.
Un mes después
A pesar de los esfuerzos, no se hallaron pertenencias ni rastros biológicos que orienten la búsqueda. Las autoridades aseguran que los operativos seguirán activos, aunque la falta de resultados incrementa la preocupación.
“Seguimos trabajando con todos los recursos disponibles, pero hasta ahora no tenemos elementos firmes”, indicó el comisario general de la Policía del Chubut.
Un mes después de aquel sábado en que partieron rumbo a Camarones, el paradero de Juana y Pedro sigue siendo un misterio. La comunidad espera respuestas, y la búsqueda continúa.