La ciudad de Trelew enfrenta una crisis sin precedentes en torno a la violencia de género dentro de la municipalidad, una problemática que ahora apunta al propio intendente Gerardo Merino. El caso ha escalado a nivel mediático e institucional tras la denuncia por abuso sexual presentada contra el jefe comunal, lo que evidencia un panorama alarmante y una urgente necesidad de respuestas.

Denuncias en aumento y una respuesta insuficiente
Lorena Elisaincin, presidenta de la ONG Puerta Violeta, dio detalles sobre la magnitud del problema:
«Desde marzo empezaron a llegar mujeres a la fundación buscando ayuda. Relataban situaciones de acoso, violencia y persecución laboral dentro de la municipalidad, perpetradas por funcionarios públicos. Actualmente, hay más de 30 casos registrados, de los cuales siete están judicializados en la fiscalía y otros tantos en el juzgado laboral.»
Elisancin calificó esta situación como un claro ejemplo de violencia institucional de género, dado que no existe un protocolo que proteja a las víctimas. Pese a haber notificado a las autoridades jerárquicas, no se tomaron medidas concretas para abordar el problema.
El impacto de la denuncia contra el intendente
El reciente señalamiento contra el intendente Gerardo Merino agrava el escenario. Según Elisaincin, esta acusación refleja un «modus operandi» que habilita un comportamiento sistemático de violencia desde las más altas esferas del poder municipal.
«Si el propio intendente está denunciado, ¿qué mensaje se transmite hacia abajo? Es un retroceso en derechos, y lo más preocupante es que incluso áreas sensibles como el Centro Integral de la Mujer (CIM) están siendo coaccionadas para no actuar.»
La denuncia contra Merino incluye acusaciones de abuso sexual, un hecho que, según la presidenta de Puerta Violeta, no solo debe investigarse a fondo, sino que también debería ser un punto de inflexión para revisar el compromiso institucional con la perspectiva de género.

