Tres días para descubrir Península Valdés y vivir la temporada de ballenas
Mientras turistas de distintos puntos del país y del mundo llegan hasta Chubut para vivir esta experiencia, muchos chubutenses todavía tienen pendiente una escapada que combina naturaleza, gastronomía y algunos de los paisajes más impresionantes de la costa atlántica.
Si todavía no definiste qué hacer este fin de semana, te proponemos un recorrido de tres días para disfrutar de Puerto Madryn, recorrer Península Valdés y vivir el momento más esperado de la temporada: el avistaje embarcado de ballenas en Puerto Pirámides.
Día 1: Puerto Madryn y las ballenas desde la costa
Si llegás temprano a Puerto Madryn, una de las mejores maneras de comenzar el viaje es recorrer la costanera y disfrutar de las vistas al Golfo Nuevo antes de poner rumbo hacia uno de los lugares más sorprendentes de la región: El Doradillo.
Antes de embarcarte para ver ballenas, vale la pena vivir una experiencia que pocos lugares del mundo ofrecen. En esta área natural protegida es habitual observar ejemplares de ballena franca austral muy cerca de la costa, especialmente durante los días de mar calmo.
La reciente pavimentación del acceso cambió por completo la experiencia de los visitantes. El camino ahora es más cómodo y seguro, y además incorpora una bicisenda que permite recorrer buena parte del trayecto junto al mar disfrutando de algunos de los paisajes costeros más lindos de la Patagonia.
La recomendación es tomarse el tiempo para caminar por la playa, sentarse a observar el horizonte y esperar. Muchas veces las ballenas aparecen cuando menos se las busca.
Dónde hacer una pausa en Puerto Madryn
Después de recorrer El Doradillo y disfrutar de una tarde frente al mar, Puerto Madryn ofrece varias propuestas para detenerse, descansar y disfrutar de la gastronomía local.
Para quienes buscan un espacio tranquilo, rodeado de libros y con identidad patagónica, una visita recomendada es Casa Hulpe. El lugar combina cafetería, té y meriendas con una cuidada selección de libros de autores regionales. Es una excelente opción para sentarse sin apuro, descubrir nuevas lecturas y acompañar la tarde con alguna de sus tortas o especialidades dulces.

Otra alternativa que vale la pena conocer es el espacio gastronómico Brava Cafe, ubicado en el Ecocentro Pampa Azul. Además de su propuesta de cafetería y pastelería, ofrece una de las vistas panorámicas más impactantes de Puerto Madryn. Desde allí se puede contemplar el Golfo Nuevo desde las alturas, muy cerca del Monumento al Indio Tehuelche, uno de los miradores más emblemáticos de la ciudad.
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Para quienes prefieren una cena más informal, Pizz Beer se convirtió en uno de los locales más comentados de los últimos años. Sus pizzas de estilo italiano elaboradas con fermentación lenta tienen una particularidad que suele sorprender a los visitantes: se sirven acompañadas por una tijera para cortar las porciones directamente en la mesa, una costumbre inspirada en las tradicionales pizzerías italianas.
Consejo Patagonia News
Si el clima acompaña, vale la pena acercarse al Ecocentro durante las últimas horas de la tarde. La combinación entre el Golfo Nuevo, los acantilados y la luz del atardecer suele regalar algunas de las postales más impactantes de Puerto Madryn.
Día 2: Península Valdés por tierra
El segundo día está pensado para descubrir la inmensidad de Península Valdés.
Declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, esta reserva natural combina estepa, acantilados, costa atlántica y una enorme diversidad de fauna silvestre.
Recorrer sus caminos es encontrarse permanentemente con postales distintas. Guanacos, maras, choiques, zorros y aves marinas forman parte del paisaje habitual mientras el mar aparece y desaparece detrás de cada curva.
Más allá de los puntos tradicionales de visita, gran parte de la experiencia consiste en detenerse, observar y dejarse sorprender por un territorio donde la naturaleza sigue marcando el ritmo.
Para quienes prefieren realizar el recorrido acompañados por guías especializados, Fuguturs ofrece distintas alternativas de excursiones desde Puerto Madryn para conocer Península Valdés y otros atractivos de la región.
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Día 3: Puerto Pirámides y la experiencia que todos deberían vivir alguna vez
La última jornada está reservada para el gran protagonista del viaje.
Puerto Pirámides, la única localidad dentro de Península Valdés, es el punto de partida de los avistajes embarcados de ballena franca austral y uno de esos lugares que parecen diseñados para bajar un cambio y conectar con la naturaleza.
Más allá de las excursiones, vale la pena caminar por sus calles tranquilas, sentarse frente al mar y disfrutar del ritmo pausado que caracteriza a la villa turística.
Pero hay una experiencia que concentra todas las miradas.
El encuentro cara a cara con las ballenas
Desde la playa parten diariamente las embarcaciones autorizadas para realizar avistajes de ballena franca austral.
Para quienes quieran completar la experiencia, una de las alternativas es embarcarse con Tito Bottazzi, una de las empresas de avistaje históricas de Puerto Pirámides. Además, hasta el 9 de julio mantiene promociones especiales del 50% de decuento para residentes de Chubut, una oportunidad interesante para quienes todavía tienen pendiente vivir esta experiencia.
Ver a una ballena emerger a pocos metros de la embarcación, escuchar su soplido o contemplar a una madre junto a su cría es una de esas imágenes que quedan grabadas para siempre.
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Cada salida es distinta y la naturaleza suele regalar momentos imposibles de planificar.
Dónde comer después de navegar
Después del avistaje, una excelente opción es almorzar en Bar La Estación.
Entre las recomendaciones más repetidas por quienes conocen Puerto Pirámides aparecen sus vieyras gratinadas, uno de los platos insignia del lugar. Las pastas caseras también se destacan y suelen ser una elección segura para quienes buscan una comida reconfortante después de una mañana en el mar.
Si decidís quedarte una noche más
Quienes dispongan de más tiempo pueden sumar alguna de las propuestas de Tracción a Sangre, una alternativa diferente para recorrer distintos rincones de Península Valdés desde otra perspectiva y descubrir sectores menos transitados del área protegida.
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