La provincia de Tierra del Fuego dio un nuevo paso en materia de energías renovables con la puesta en funcionamiento del parque eólico más austral del mundo, ubicado en la zona norte fueguina. El proyecto, impulsado por TotalEnergies junto a Wintershall DEA y Pan American Energy, combina generación eólica y almacenamiento en baterías para garantizar estabilidad energética en operaciones industriales.
La ministra de Energía provincial, Gabriela Castillo, definió la obra como “un paso muy importante” hacia un nuevo esquema de producción energética y destacó que el sistema híbrido permitirá sostener el abastecimiento incluso en momentos de menor intensidad de viento.
Uno de los aspectos centrales del proyecto es que la energía generada abastecerá con fuentes limpias a las plantas de Río Cullen y Cañadón Alfa, conectadas mediante un tendido eléctrico soterrado de más de 20 kilómetros.
La iniciativa incorpora 9 MW de potencia instalada, una cifra que desde el Gobierno fueguino consideran estratégica para la matriz energética provincial. Además, la obra demandó una inversión cercana a los 60 millones de dólares e incluyó participación de empresas regionales, contratistas y mano de obra local.
La puesta en marcha del parque también refleja un escenario cada vez más presente en la Patagonia: el avance de proyectos energéticos que buscan combinar producción hidrocarburífera con generación renovable. En una región atravesada históricamente por el petróleo y el gas, la transición energética comienza a consolidarse como parte de la agenda económica y productiva.
Desde el Ejecutivo provincial remarcaron que este tipo de desarrollos forman parte de una política orientada a diversificar las fuentes de energía y reducir el impacto ambiental de las operaciones industriales en el extremo sur del país.