Entre marzo y abril, las orcas de Península Valdés protagonizan uno de los comportamientos más impactantes del mundo natural: el varamiento intencional para cazar lobos marinos. Qué días conviene ir, cómo influyen las mareas y qué esperar esta temporada en Chubut.

Entre marzo y abril, a unos 80 kilómetros de Puerto Pirámides, la costa de la Península Valdés vuelve a convertirse en escenario de uno de los comportamientos predatorios más impactantes del planeta: el varamiento intencional de orcas en la lobería de Punta Norte.
No se trata de un simple avistaje. Es una estrategia de caza única en el mundo. Las orcas encallan deliberadamente sus cuerpos en la rompiente para capturar crías de lobo marino de un pelo, en una maniobra de precisión que exige cálculo, experiencia y aprendizaje transmitido de generación en generación.
Este fenómeno, documentado por primera vez en 1974, convirtió a Chubut en referencia internacional para científicos, documentalistas y viajeros que buscan observar vida silvestre en estado puro.
¿Por qué marzo y abril son meses clave?
La llegada de las orcas no es azarosa. Coincide con la etapa más vulnerable del ciclo reproductivo del lobo marino.
Las crías nacen en enero y, pocas semanas después, comienzan sus primeros intentos de natación. Es en ese momento cuando se convierten en presas potenciales.
Aunque pueden verse orcas en otros momentos del año, el período febrero–abril concentra la mayor probabilidad de avistajes en Punta Norte.
El factor marea: la ventana exacta para observarlas
En Punta Norte existen restingas rocosas que las orcas deben superar para acercarse a la costa.
La franja más propicia para la caza suele comenzar tres horas antes de la pleamar y extenderse hasta tres horas después.
Para quienes planifican su viaje, el horario de marea alta puede consultarse para Puerto Madryn y luego sumarse 3 horas y 20 minutos para estimar la pleamar en Punta Norte.
La sincronización entre naturaleza y visitante es clave.
El clima y el “factor orca”
Los fuertes vientos del norte (N, NO y NE) generan oleaje intenso. Esto dificulta la caza porque las orcas localizan a las crías mediante escucha pasiva en la rompiente. El ruido de las olas puede interferir con esa capacidad.
Además, las grandes olas aumentan el riesgo de quedar varadas.
Y existe un cuarto elemento imposible de prever: el llamado “factor orca”.
Las condiciones pueden ser ideales y, aun así, no aparecer. Se sabe que algunas se alejan al menos 150 kilómetros del área y también se alimentan de tiburones y peces en otras zonas.
La naturaleza no garantiza espectáculo. Lo ofrece cuando quiere.
Octubre y noviembre: el turno de Caleta Valdés
La temporada tiene un segundo capítulo.
En octubre y noviembre, las orcas ingresan a Caleta Valdés para cazar elefantes marinos juveniles.
Las hembras llegan en septiembre para parir. Cuando las crías alcanzan unos dos meses y medio y comienzan a aventurarse en el mar, las orcas entran en escena.
La técnica es la misma: varamiento intencional.
En este caso, lo ideal es llegar dos horas antes de la pleamar y permanecer hasta dos horas después. También influyen el clima y el estado de los caminos, que pueden cerrarse tras lluvias intensas.
El Área Natural Protegida se prepara para la temporada
El Gobierno del Chubut informó que se están realizando mejoras en la Estación Operativa Punta Norte dentro del Área Natural Protegida Península Valdés.
Los trabajos incluyen:
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Reacondicionamiento de senderos y miradores.
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Recambio de maderas en pasarelas.
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Puesta en valor de estructuras existentes.
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Proyecto de ampliación del estacionamiento con organización diferenciada para vehículos particulares y agencias.
El objetivo es ordenar el flujo de visitantes y mejorar la experiencia en los días de mayor afluencia, especialmente cuando se confirma presencia de orcas.
Una técnica que se transmite en familia

