El Sindicato Unidos Portuarios Argentinos de Chubut aclara la situación del acuerdo paritario alcanzado, sobre el cual algunas empresas manifestaron que sería de un 26%, mientras que en otros sectores empresarios no comparten dicha visión.
«El debate ya no pasa solamente por saber si la cadena productiva pesquera puede o no pagar la nueva pauta salarial acordada con el SUPA. La pregunta incómoda es otra, quién se quedó con el aumento que plantas, armadores y dueños de embarcaciones ya habrían pagado, y por qué ese dinero todavía no llegó al salario de los estibadores», señalaron desde el sindicato de estibadores chubutenses.
El secretario general del SUPA Chubut, Alexis «Gallo» Gutiérrez, llamó a los representantes de las cámaras empresariales que salieron públicamente a cuestionar la paritaria a sentarse con los números reales sobre la mesa.
Asimismo, expresó que buena parte de la confusión pública se despejaría si se revisaran las tarifas efectivamente facturadas durante la última zafra provincial, los aumentos ya trasladados a plantas y armadores, y la incidencia real de la nueva pauta salarial.
“Hay que mirar factura por factura, tarifa por tarifa y zafra por zafra. Ahí se va a ver quién aumentó, quién pagó, quién cobró y quién todavía no recibió nada: el trabajador”, deslizó Gutiérrez desde el sindicato.
Números
«El impacto real de la paritaria del SUPA-CHUBUT sobre las plantas, armadores y/o dueños de embarcaciones no sería necesariamente del 26%, como se dejó trascender en medios por parte de algunas cámaras empresariales, sino un diferencial bastante menor», afirmaron desde el sindicato.
En ciertos sectores empresariales calculan que, descontado el aumento tarifario ya aplicado por las propias empresas de estiba, la incidencia adicional podría ubicarse en torno al 5% o 6%.
Tranquilidad e inicio de la temporada
La entidad sindical también transmitió tranquilidad respecto de las descargas, precisamente porque el acuerdo ya cuenta con el acompañamiento mayoritario de las empresas de la actividad.
Desde el sindicato entienden que el conflicto no estaría generado por los trabajadores ni por el sindicato, sino por un núcleo empresario conocido que pretende presentar como inviable una recomposición salarial que, en los hechos, ya habría sido parcial o sustancialmente anticipada mediante la actualización de tarifas trasladadas a las plantas.
El trasfondo, reconocen incluso algunos empresarios en reserva, expresan desde el SUPA, no sería solamente económico sino distributivo. «No se discute únicamente cuánto cuesta la estiba, sino quién captura el valor que ya se trasladó dentro de la cadena desde la última zafra», expusieron finalmente.