A 250 kilómetros de Puerto Madryn, la aldea Sepaucal recibió a ciclistas y visitantes para una nueva edición de la Ruta del Viento, la competencia de mountain bike que nació en la escuela rural y hoy es el evento más importante para su comunidad.

Llegar a Sepaucal implica atravesar la Patagonia más profunda. Son 250 kilómetros de ripio por la Ruta 4, un trayecto que avanza entre guanacos, choiques, maras, caballos y un horizonte inmóvil que parece extenderse para siempre.
Y cuando la meseta ya dio todo lo que tenía para mostrar, aparece lo inesperado: verde. Lagunas, aves, pastos altos y una aldea diminuta donde el tiempo parece moverse a otro ritmo, con huellas antiguas que aún marcan el paisaje.
En ese marco se corrió la Ruta del Viento, la carrera que desde hace nueve años convoca a ciclistas de toda la región y que se volvió parte esencial de la identidad de la aldea.
La competencia nació en 2015 como un proyecto de la Escuela N° 92 “Pichi Che Ruka” y, con el paso del tiempo, se transformó en la actividad central del calendario de la comunidad. “Es un trabajo de toda la gente del lugar: la escuela, los auxiliares, los padres. Meses antes ya estamos organizando todo”, explicó Sergio “Checho” Montero, integrante de la cooperadora escolar.

El circuito cuenta con 17 kilómetros, con piedra, arena, subidas exigentes y tres pasos de agua que agregan ritmo y dificultad. La promocional tuvo una vuelta y la competitiva completó dos, alcanzando los 32 kilómetros con unos 400 metros de desnivel acumulado.
En uno de los tramos más característicos, los corredores pasan junto a la antigua casa donde funcionó un criadero de truchas, una construcción solitaria que recuerda la historia del paraje y ese modo en que el tiempo parece haber dejado sus marcas sin apuro.
Este año, los ganadores de las Copas Challenger fueron Cristian Pinilla y Guadalupe Ibañez, ambos de Trelew. Pinilla se quedó con el título con un tiempo de 1 hora y 30 minutos, mientras que Ibañez lo hizo en 1 hora y 52 minutos. Será el turno de ambos de regresar el próximo año para defender el trofeo.
En medio de esa competencia marcada por el esfuerzo, hubo un nombre que se destacó entre corredores y vecinos: Bibiano Barrera, un participante de la categoría Master D, que a sus 73 años, no solo completó el recorrido sino que volvió a demostrar que la edad no es un límite cuando la pasión por el deporte está intacta. Su presencia se convirtió en uno de los momentos más comentados del día.





