sábado, marzo 21, 2026

Ruta 12 en Chubut: la tranquera que expone cómo se hacía obra pública en la Argentina

El conflicto en Gualjaina revela un tramo asfaltado entre 2006 y 2010 que nunca fue expropiado ni integrado a la red vial. Ya en ese momento, Mario Das Neves denunciaba la falta de fondos nacionales en un esquema de obra pública que años después terminó bajo investigación judicial.

Pórtico colocado sobre la ruta

Un auto avanza por la Ruta 12 en Chubut y se encuentra con una tranquera en medio del camino. No hay aviso. No hay desvío. No hay continuidad. Solo un dato contundente ese tramo nunca fue legalmente una ruta.

La escena ocurre hoy cerca de Gualjaina y se volvió viral. Pero el problema no empezó ahora.

Un tramo asfaltado que no debería estar ahí

Entre 2006 y 2010 se asfaltaron kilómetros en ese sector de la Ruta 12.
Pero hay una anomalía evidente: el trazado no continúa la línea lógica del camino, el asfalto se mete dentro de un campo privado, la ruta “se corta” sin conexión clara.

A esto se suma el dato central: nunca se completó la expropiación de esas tierras.

El resultado es una rareza jurídica y territorial: un camino asfaltado que no es plenamente público.

Hasta hoy, no hay una explicación documentada clara sobre por qué se ejecutó ese trazado.

La tranquera: el efecto, no la causa

La propietaria del campo, Luciana Zárate, instaló una tranquera argumentando que el camino atraviesa su propiedad. Desde su postura, no está cerrando una ruta, sino delimitando un terreno que el Estado nunca terminó de regularizar.

Tramo de la ruta asfaltada

Pero el conflicto no empieza con la tranquera.

Empieza con la obra. 2010: cuando ya se advertía el problema. El dato más fuerte aparece en los archivos.

En octubre de 2010, el entonces gobernador Mario Das Neves ya cuestionaba la ejecución de la Ruta 12 y la falta de financiamiento nacional.

“No mandan la plata para terminar en tiempo y forma la ruta 12… esa manera de actuar tiene sus complicidades”, afirmaba.

Y agregaba: “Ellos creen que hacer política es no mandando las partidas de dinero… pero no mandar la plata para terminar la ruta 12 tiene sus complicidades”.

En ese entonces la advertencia era clara, la obra ya tenía problemas estructurales mientras se estaba ejecutando.

Un patrón que se repitió en todo el país

El caso de la Ruta 12 en Gualjaina no es aislado.

Durante esos años, la obra pública nacional quedó bajo investigación judicial por irregularidades en su ejecución.

La causa conocida como “Ruta del Dinero K” probó la existencia de un sistema de desvío de fondos provenientes de contratos estatales, con maniobras de lavado de dinero.

Ese contexto permite entender un patrón: más kilómetros, más contratos y más ejecución, pero no necesariamente más soluciones reales.

Una tranquera que explica algo más grande

La tranquera en la Ruta 12 no es solo una postal insólita. Es la evidencia concreta de una forma de hacer obra pública donde, en muchos casos, la prioridad no fue resolver necesidades reales, sino ejecutar.

Hoy, esa lógica deja consecuencias.

Un camino que no conduce a ningún lado.
Un conflicto abierto. Y una pregunta que sigue vigente: por qué se hizo así.

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