La Justicia de Familia de Puerto Madryn ordenó a un hombre pagar una compensación económica mensual a su expareja por haber permanecido durante más de un año viviendo de manera exclusiva en la vivienda que ambos compartían en la zona de Parque Ecológico El Doradillo.
La decisión fue tomada por la jueza de Familia María Fernanda Palma, quien resolvió que el hombre deberá abonarle a su ex el equivalente al 50% del valor de un alquiler de mercado desde mayo de 2024 hasta septiembre de 2025, período en el que ocupó la propiedad de manera exclusiva.
La pareja había convivido durante 12 años, entre 2010 y 2022. Tras la ruptura de la relación, la mujer dejó la vivienda por situaciones de violencia familiar, mientras que el hombre permaneció allí sin realizar ningún pago, pese a que la casa pertenecía a ambos en partes iguales.
Según el fallo, desde el momento en que uno de los propietarios expresa formalmente que no está de acuerdo con que el otro siga usando solo el inmueble, nace el derecho a percibir una renta compensatoria. La magistrada sostuvo que, de lo contrario, se produce un “enriquecimiento sin causa” de quien continúa utilizando la vivienda.
En la práctica, la sentencia establece que el hombre deberá pagar $242.500 mensuales por el período comprendido entre mayo de 2024 y septiembre de 2025, cuando finalmente dejó la casa. Además, deberá reintegrarle a su expareja la mitad de los impuestos municipales que ella siguió pagando para mantener el inmueble al día.
Por qué la Justicia ordenó el pago
La jueza explicó que ambos tenían derecho a usar la vivienda porque eran copropietarios. Sin embargo, cuando uno de ellos ocupa el inmueble de manera exclusiva y el otro ya no puede vivir allí ni disponer de su parte, corresponde una compensación económica equivalente a un alquiler.
El fallo remarca que el derecho no surge automáticamente con la separación, sino desde que existe un reclamo formal. Por eso, la renta fue fijada retroactivamente desde mayo de 2024, fecha en la que la mujer inició el pedido judicial.
También acordaron qué pasará con la casa y las mascotas
La sentencia homologó además un acuerdo previo alcanzado entre las partes para resolver otros bienes en común.
Entre esos puntos, definieron el destino de las cuatro mascotas que compartían. Hasta fines de 2025, el hombre permaneció en la vivienda junto a los dos perros y los dos gatos, mientras la mujer continuó pagando el alimento. Desde 2026, acordaron dividirse los animales: cada uno quedó a cargo de un perro y un gato.
También resolvieron que la propiedad será tasada y puesta a la venta a través de una inmobiliaria local.