Después de más de nueve meses de inactividad en los principales puertos pesqueros del país, entre ellos Puerto Madryn, el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) y el Sindicato Maritimo de Pescadores (SIMAPE) las cámaras empresarias CAPIP, CAPECA y CEPA sellaron un acuerdo transitorio que permitió destrabar el conflicto y poner nuevamente en marcha la temporada de langostino.
El entendimiento, homologado el 1 de agosto, se firmó sin modificar el Convenio Colectivo de Trabajo vigente, un punto que el gremio destacó como un logro central. “La dignidad no se negocia. No se modificó ni un punto de los CCT”, remarcaron desde la conducción nacional del SOMU, que calificó el desenlace como el resultado de una “resistencia histórica de los marineros pescadores” y del acompañamiento de sus familias, que atravesaron meses sin ingresos.
El acuerdo reconoce la crisis que paralizó la flota tangonera y fija un esquema salarial 70/30, por el cual el 70% del sueldo se liquidará como suma no remunerativa. Este mecanismo reduce las cargas patronales y aumenta el monto percibido por los trabajadores al quedar exento de descuentos de ley. Además, se estableció, de manera excepcional y solo por esta temporada, un descuento del 9% en los salarios por viaje, que será absorbido casi en su totalidad por la devolución del aporte sindical y por el tramo no remunerativo.
Las partes también acordaron volver a reunirse en enero de 2026 para evaluar los costos reales del sector y retomar la discusión sobre el convenio colectivo y el ítem producción.
La actividad ya se reanudó en los muelles, llevando alivio a cientos de familias que esperaban volver a trabajar. Desde Patagonia News, que siguió de cerca este conflicto durante meses, fuimos testigos de cómo cada manifestación, acampe y reunión mantenía viva la esperanza de regresar al mar. Hoy, esa expectativa se traduce en barcos que vuelven a salir y en hogares que, después de una larga espera, recuperan una fuente de ingreso vital.