Los incendios en la Patagonia Argentina ya consumieron en lo que va del año 20.000 hectáreas y dejaron a más de 200 familias sin hogar. Las imágenes del desastre son estremecedoras, pero más aún lo es el silencio oficial y la falta de respuestas concretas por parte del Gobierno. En este contexto, crece la preocupación por la reducción del presupuesto del Servicio Nacional de Manejo del Fuego y la precarización laboral de los brigadistas, mientras que el discurso gubernamental intenta desviar la atención culpando a las comunidades originarias.

Desde ATE Río Negro denunciaron que en 2024 se ejecutó un 73% menos del presupuesto destinado al combate de incendios en comparación con 2023. A esto se suma la no renovación de contratos de 400 brigadistas y 600 profesionales y administrativos, quienes continúan trabajando sin contrato.
En este contexto, el comunicador Alan Schwer (@patagonia.film) compartió en sus historias de Instagram una reflexión sobre los incendios que afectan a la región. Schwer se pregunta: “¿Quién está prendiendo? Esto es solo mi punto de vista, y es un análisis en base a lo que va sucediendo con el incendio de Mallín Ahogado, y de otros focos que surgieron esta semana”.
A medida que pasan los días, los testimonios y pruebas que aparecen refuerzan la hipótesis de intencionalidad. Según Schwer, “van apareciendo videos de vecinos que encuentran rastros de nuevos focos intencionales a medio hacer, en plena zona del incendio, o notas periodísticas de la policía que divisa un vehículo con un grupo de personas tratando de prender fuego”.

Sin embargo, la teoría de que los incendios serían producto de la acción de un único piromaníaco o de la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) resulta poco creíble. “Esto no parece piromanía, a manos de una sola persona que podría tener graves trastornos psiquiátricos (algo bastante propio de la piromanía). Y tampoco parece la RAM… La RAM, responsable de hechos puntuales que se solía atribuir como propios y por los que debe afrontar procesos judiciales, suele ser también el chivo expiatorio de algunos gobiernos que poseen responsabilidad sobre los incendios, pero buscan desligarse de esa responsabilidad”, expresó el comunicador.
Años atrás, los conflictos de la RAM estuvieron dirigidos contra terratenientes, Parques Nacionales o instituciones vinculadas, y sus actos solían ser reivindicados por la propia organización. Schwer enfatiza que, “si de golpe sale Facundo Jones Huala a atribuirse estos incendios, podemos entonces sí avanzar con esto, pero no es el caso”.
Además, destaca que “es extraño pensar a la RAM incendiando lugares donde también habitan familias descendientes de mapuches”, lo que refuerza la idea de que las llamas no responden a un conflicto con las comunidades indígenas, sino a otros intereses.
Entonces, ¿quién está detrás de los incendios? Schwer plantea su hipótesis: “Analizando todo lo anterior, y escuchando y leyendo por varios lados que hay un grupo de personas prendiendo focos, sumando no solo Mallín Ahogado sino lugares recurrentes casi todos los años como el foco del Cerro Currumahuida (mismo día del de Mallín, pero que se pudo controlar) y anoche El Pedregoso, zonas que se prenden constantemente y pareciera haber un interés en esas áreas… Y sabiendo que hace pocos años comenzaron a aparecer nuevos grupos de extranjeros que comenzaron a comprar grandes extensiones de tierra (en conflicto con poblaciones locales)”.


