La protesta provincial de este miércoles dejó sin atención médica programada en hospitales y centros de salud. Médicos reclaman diálogo, mejoras salariales y el fin de la precarización. Denuncian que el gobierno provincial responde con silencio.
El sistema público de salud de la provincia del Chubut atraviesa una de sus crisis más profundas. A la falta de recurso humano médico se suma la ausencia total de respuestas del gobierno provincial. Este miércoles, tras nueve semanas consecutivas de medidas de fuerza, el Sindicato Médico de Chubut (Agremedch) llevó adelante un paro provincial que paralizó la atención médica programada en hospitales y centros de salud.
La medida, que incluyó la suspensión de cirugías, consultas en especialidades y estudios médicos, se suma al plan de lucha que se mantiene desde hace dos meses en los Centros de Atención Primaria (CAPS), donde la atención se redujo a cuatro horas diarias y se interrumpió por completo los miércoles y sábados.
“Lamentamos llegar a esta instancia, pero agotamos todas las vías de diálogo”, señaló en diálogo con la prensa Federico Larriera, integrante de la conducción de Agremedch, desde el Hospital de Puerto Madryn.
Reclamos sin respuesta
Entre los principales reclamos figuran los bajos salarios, la falta de convocatoria a paritarias, la ausencia de un convenio colectivo específico para el sector médico, y una creciente precarización laboral, sobre todo en hospitales rurales.
“Tenemos hospitales sin médicos y lo único que ofrece el gobierno para cubrir esas vacantes son contratos con monotributo. Es precario, sin estabilidad ni incentivos. Así es imposible que profesionales se radiquen en la provincia”, alertó Larriera.
Además, el dirigente denunció que la última paritaria de salud fue en septiembre del año pasado, mientras que otros sectores, como educación, ya cerraron su segunda negociación salarial del año.
A la par, crece el malestar por el impacto del impuesto a las ganancias sobre las guardias médicas.
“La cobertura de guardias está en riesgo. El poco recurso humano disponible está obligado a hacer más horas y esas guardias extra se las come el impuesto”, explicó Larriera.
El propio exministro nacional de Salud, Sergio Wisky, advirtió públicamente sobre este problema. Lo insólito, es que mientras los médicos de Chubut luchan por condiciones dignas, el gobierno provincial designó recientemente a Wisky como asesor externo del directorio de SEROS con un sueldo superior a los 5 millones de pesos.


