Récord de ballenas francas australes en las costas de Chubut
Un relevamiento científico registró 2.110 individuos en Península Valdés, la cifra más alta en 26 años. El fenómeno impulsa al turismo de avistaje y consolida a la región como un destino único para la ciencia y los visitantes.
El mar patagónico volvió a dar señales de abundancia. Un relevamiento realizado el pasado 19 de agosto arrojó un número histórico: 2.110 ballenas francas australes fueron contabilizadas en la costa de Península Valdés, entre el río Chubut y Puerto Lobos. La cifra marca un récord desde que comenzó el proyecto de monitoreo hace más de 26 años.

La información fue confirmada por Santiago Fernández, licenciado en Ciencias Biológicas y doctorando del Laboratorio de Mamíferos Marinos del CESIMAR-CONICET, quien forma parte del equipo de investigación.
“Este año se contabilizaron 2.110 individuos, de los cuales alrededor de 840 eran crías y una cifra similar correspondía a las madres. Es un número que nunca habíamos registrado en estos 26 años de trabajo. El máximo anterior había sido en 2018, con 1.840 animales”, señaló.
Ciencia aplicada al turismo
El monitoreo se realiza a través de vuelos costeros que recorren más de 620 kilómetros de litoral, desde la desembocadura del río Chubut hasta el límite con Río Negro. “Lo que obtenemos es una instantánea de la población. Muchos individuos están más lejos de la costa, en aguas profundas, por lo que el número real puede ser aún mayor”, explicó Fernández.
El dato entusiasma no solo a la comunidad científica, sino también al sector turístico. La mayor concentración de ejemplares se observó entre Puerto Madryn, el Área Natural Protegida El Doradillo y Puerto Pirámides, tres de los puntos más visitados por turistas que llegan cada año a Chubut para el avistaje.
“Hoy vas al Doradillo y explota de ballenas. Hacés un conteo rápido y podés ver 150 o 200 animales a simple vista”, describió el investigador.
Conservación y crecimiento poblacional
La ballena franca austral estuvo al borde de la extinción hacia la década del ’70. Sin embargo, gracias a políticas de conservación y al trabajo de científicos y comunidades locales, su población muestra un crecimiento sostenido. “Cuando empezó este proyecto se contaban unos 500 individuos. Con el paso de los años se fue viendo un aumento que hoy se traduce en este récord”, remarcó Fernández.
Un esfuerzo colectivo
El proyecto cuenta con el respaldo de prestadores de servicios náuticos nucleados en CAPEA (Cámara Patagónica de Empresas de Avistaje de Ballenas y Fauna Marina), que financian parte de las tareas, y con la colaboración del Aeroclub Puerto Madryn, cuyo piloto Peter Domínguez participa en los vuelos de relevamiento. “Sin su compromiso sería imposible sostener el trabajo”, destacó el investigador.
Turismo científico y experiencia única
La conjunción entre investigación y turismo convierte a Península Valdés en un destino excepcional. Quienes visiten la zona este año tendrán la oportunidad de presenciar un espectáculo natural sin precedentes, respaldado además por datos científicos que validan la magnitud del fenómeno.
“Ver semejante concentración de ballenas desde la costa o en un avistaje embarcado no es solo un atractivo turístico: también es la confirmación de que la conservación funciona, y que Chubut sigue siendo un laboratorio natural a cielo abierto”, concluyó Fernández.
Raíces de cartón: un proyecto educativo que apuesta a transformar
El proyecto “Raíces de cartón” de Puerto Madryn fue una de las 17 iniciativas seleccionadas para representar a Chubut en la Feria de Ciencias nacional. Los jóvenes y adultos realizan productos a partir de reutilizar papel y cartón, en el contexto de educación secundaria dentro de las comisarías de la ciudad portuaria, generando enseñanza, creatividad y desarrollo de habilidades.
“Raíces de cartón” participó de la Feria de Educación, Artes, Ciencias y Tecnología 2025 de Chubut que se realizó en la localidad de Playa Unión el sábado pasado, con distintos modalidades educativas y niveles. El proyecto madrynense fue seleccionado en el eje tecnológico, conformado por estudiantes de la modalidad Educación Personas Jóvenes y Adultos (EPJA) de la Escuela N° 768, que funciona en la modalidad intramuros.
Desarrollo de habilidades prácticas
“Estamos muy orgullosas de haber llegado a la instancia nacional de la Feria de Ciencias con Raíces de cartón. El mismo nació con la idea de demostrar que la educación, incluso en contextos de encierro, puede ser un motor real de cambio. Trabajamos con reciclado de papel y cartón, pero no se trata solo de aprender técnicas de producción: buscamos que los estudiantes desarrollen habilidades prácticas, creatividad, autoestima y la capacidad de proyectar un futuro diferente”, contó a Patagonia News la docente Ana Outeda, profesora de informática y asesora del proyecto.
Outeda señaló que “Raíces de cartón” articula varias materias, como Nuevas Tecnologías, EDI, que incluye Derechos Humanos y ESI, Acercamiento al Mundo Laboral y Marco Jurídico de las Organizaciones. Siendo que la propuesta es que “los conocimientos teóricos se conecten con acciones concretas y cada estudiante vea el valor de lo que produce, no solo como material reciclado, sino como un aprendizaje útil para su vida personal y profesional”, aportó.
Solidaridad y colaboración

En ese sentido, Outeda agradeció por la donación contante de diarios, papel y cartón por parte de instituciones y personas, que son utilizados por los estudiantes para realizar las producciones, incluso colaborando con otras organizaciones. Días pasados, y como parte de los festejos del Día del Niño, Raíces de Cartón se sumó a Comunidad Despertar y entregaron cofres elaborado por ellos: en su interior contenían pinturas, pinceles y golosinas destinado a niños del barrio Perón.
“Llegar a la instancia nacional es un reconocimiento no solo al esfuerzo de los estudiantes, sino también al valor de las experiencias educativas que buscan generar cambios positivos en la sociedad. Queremos mostrar que, incluso en situaciones difíciles, es posible construir oportunidades, aprender y sembrar raíces para un futuro distinto”, manifestó Outeda.
Integración y acompañamiento docente
“Raíces de Cartón” está diagramado para integrar saberes que van desde la planificación y organización de los procesos productivos, hasta la conciencia sobre la sustentabilidad y el respeto por el medio ambiente. A su vez, trabajan con enfoques en derechos humanos, con lo cual se promueve la reflexión sobre la igualdad, la diversidad y la responsabilidad social.
Por último, Outeda señaló la participación docente fue fundamental, junto a Claudia Janssen, con quien “logramos que los estudiantes se sientan motivados y acompañados en cada paso. Ver cómo se comprometen con la propuesta, cómo se ayudan entre ellos y cómo valoran lo que aprenden nos confirma que la educación en estos contextos puede transformar vidas”, finalizó la docente.
Cuando Trelew alzó la voz: el paro de abogados por la detención de Mario Abel Amaya
El 21 de agosto de 1972, el Colegio de Abogados del Este del Chubut interrumpió sus actividades en repudio a la detención del dirigente radical Mario Abel Amaya. En medio de la fuga de la U6 de Rawson y la Masacre de Trelew, su caso se convirtió en un símbolo de la defensa de los derechos humanos y del compromiso de la abogacía con la libertad y el Estado de Derecho. Una reflexión de Patricio Castillo Meisen.
1972 – PARO DE LOS ABOGADOS DE TRELEW. DETENCIÓN DE MARIO ABEL AMAYA
El día 21 de agosto de 1972, el Colegio de Abogados del Este del Chubut, con sede en la ciudad de Trelew, dispuso un paro de actividades en repudio a la arbitraria detención del Dr. Mario Abel Amaya.
Mediante un comunicado suscripto por la Dra. Susana Campana de Aguirre, presidenta del Colegio, y el Dr. José Orlando Romero, secretario, se protestó enérgicamente por la situación de Amaya, detenido a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.
El 15 de agosto de ese año se produjo la fuga de un grupo de presos políticos alojados en la Unidad 6 de Rawson, en cuyo marco fue asesinado el guardiacárcel Valenzuela. Una parte de los evadidos logró trasladarse al aeropuerto de Trelew y forzó la partida de un avión hacia la República de Chile. El resto, que llegó más tarde cuando la aeronave ya había despegado, se entregó al juez federal Dr. Alejandro Godoy con la intención de ser devueltos a la U6; sin embargo, fueron enviados a la Base Almirante Zar, donde el 22 de agosto fueron brutalmente asesinados por las Fuerzas Armadas, sobreviviendo únicamente tres personas, secuestradas y desaparecidas a partir del golpe de estado del 24 de marzo de 1976.
El Dr. Hipólito Solari Yrigoyen recuerda que el 20 de agosto, tras insistir en ver a sus defendidos en la U6 -entre ellos el dirigente sindical de Luz y Fuerza, Agustín Tosco-, fue a almorzar al Hotel Provincial de Rawson junto a los abogados Duhalde, Mattarollo, Amaya, Ortega Peña y González Garland. En otra mesa se encontraban militares, entre los que reconoció a Prémoli y a Galtieri.
Mientras comían, relata Solari Yrigoyen en su libro “Crónicas de una vida. Memorias”, ingresó un grupo de uniformados que detuvo a Amaya. Luego comenzaron a detener a otros comensales, lo que obligó al grupo de abogados a refugiarse en el Juzgado Federal a cargo del Dr. Alejandro Godoy, solicitando amparo. Todos fueron liberados, salvo Mario Abel Amaya, quien fue trasladado a la cárcel de Villa Devoto, donde Solari Yrigoyen asumió su defensa.
El jefe del Estado Mayor de la Armada, Hermes Quijano, acusó falsamente a Amaya de ser cómplice de los presos fugados de Rawson.
Cuatro años después, el 17 de agosto de 1976, Mario Abel Amaya e Hipólito Solari Yrigoyen fueron secuestrados y permanecieron desaparecidos hasta ser puestos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional en la U6 de Rawson. Como consecuencia de las torturas sufridas, Amaya falleció en el Hospital de la cárcel de Villa Devoto el 19 de octubre de 1976.
Su sepelio se realizó en Trelew con la presencia del Dr. Raúl Alfonsín, quien pronunció un emotivo discurso en homenaje a la figura del abogado y dirigente de la Unión Cívica Radical. “Que lo lloren los marxistas”, tituló al día siguiente el diario La Nueva Provincia de la ciudad de Bahía Blanca.
Lejos de acallarlo, su muerte lo convirtió en un símbolo de la defensa de los derechos humanos, de la lucha por la libertad y de la dignidad de la abogacía comprometida, recordando que el abogado, más allá de su profesión, tiene la misión esencial de resguardar las instituciones republicanas y garantizar el Estado de Derecho aun en los momentos más oscuros.








