Durante la 9° Sesión Ordinaria del Concejo Deliberante, el espacio Madrynenses por la Tierra utilizó la banca del vecino para reclamar definiciones sobre las tierras transferidas a la Municipalidad y exigir un proceso de urbanización con plazos, transparencia y acceso para familias sin vivienda propia. También presentaron una propuesta para ampliar la cantidad de lotes disponibles.
El acceso a la tierra volvió a instalarse como uno de los debates más sensibles para el futuro de Puerto Madryn. En el marco de la 9° Sesión Ordinaria del Concejo Deliberante, Estefanía Aguirre, en representación del espacio Madrynenses por la Tierra, hizo uso de la banca del vecino para plantear una preocupación que —según sostuvo— atraviesa hoy a miles de familias: la dificultad creciente para acceder a un terreno y proyectar una vivienda propia en la ciudad.
Lejos de presentar únicamente un reclamo, el grupo llegó al recinto con una propuesta elaborada colectivamente y con un pedido concreto: que el proceso de urbanización de las tierras transferidas por Nación avance con cronograma público, mecanismos claros de adjudicación y controles que garanticen transparencia.
“Hoy no solo venimos a reclamar, hoy venimos a proponer algo concreto una vez más”, expresó Aguirre durante su intervención.
El reclamo: que el proceso deje de discutirse sin definiciones públicas
Según planteó la referente vecinal, el espacio comenzó a organizarse luego de conocer, a fines del año pasado, anuncios vinculados al destino de las tierras cedidas por el Estado nacional a la Municipalidad.
La expectativa inicial —explicó— era que esas superficies permitieran recuperar una política habitacional orientada al acceso a la vivienda con objetivos similares a programas como Procrear.
A partir de allí comenzaron reuniones vecinales, análisis de experiencias urbanas ya desarrolladas en Puerto Madryn y la elaboración de una propuesta propia para el sector sur de la ciudad.
“Nos empezamos a reunir como lo hacen los vecinos y las vecinas: conversando, intercambiando ideas, escuchando distintas miradas y tratando de entender qué ciudad queremos dejarle a nuestros hijos y a las generaciones que vienen”, sostuvo.
En ese sentido, el eje del planteo no estuvo únicamente puesto en cuántos lotes se generen, sino en cómo se decide quién accede, cuánto costará y bajo qué reglas se ejecutará el proyecto.
Cinco años después de la ley, el pedido es que haya definiciones
Uno de los puntos centrales de la exposición estuvo vinculado al tiempo transcurrido desde la sanción de la Ley Nacional 27.623, norma que habilitó la transferencia de esas tierras al municipio.
Desde Madrynenses por la Tierra señalaron que ya pasaron cinco años desde esa decisión y que todavía no existen definiciones públicas completas sobre el esquema final de urbanización, adjudicación y acceso.
“Se cumplió la mitad del plazo establecido para cumplir el cargo mientras miles de vecinos siguen alquilando, viviendo de prestado o postergando proyectos de vida porque ven cada vez más lejano acceder a un terreno propio”, afirmó Aguirre.
En ese marco, reclamó que el debate deje de desarrollarse exclusivamente dentro del ámbito institucional.
“La tierra es un tema demasiado importante para la vida de nuestra comunidad. Este debate no puede seguir desarrollándose únicamente entre funcionarios o a puerta cerrada”, expresó.
Una propuesta propia: más lotes y acceso compartido
Durante la exposición también se detalló el trabajo técnico realizado por el grupo sobre el proyecto que ingresó formalmente al Concejo.
Según explicaron, tras analizar la propuesta conocida para el sector sur —que contemplaría alrededor de 5.200 lotes, además de espacios verdes, reservas fiscales y equipamientos— elaboraron una alternativa basada en indicadores urbanísticos utilizados en otros sectores de Puerto Madryn.
La propuesta presentada por Madrynenses por la Tierra plantea alcanzar aproximadamente 8.200 lotes, manteniendo espacios comunitarios y buscando mejorar el prorrateo del costo de servicios.
Además, incorporaron una segunda alternativa: permitir que dos familias puedan asociarse para acceder a un mismo lote con construcción en propiedad horizontal, dúplex o formatos similares, con el objetivo de reducir el costo inicial de ingreso.
También propusieron que el valor de acceso esté vinculado exclusivamente al costo real de las obras de servicios y no a criterios de mercado.
Entre los mecanismos sugeridos aparecen: publicación anticipada de costos de obras; ejecución mediante licitación pública; inscripción abierta de aspirantes; instancias de oposición; adjudicación por sorteo público; y cupos específicos para familias con situaciones especiales.
“Esto le cambia la vida a la gente”
Luego de la exposición, la concejal Andrea Rueda destacó el valor del debate abierto sobre el acceso al suelo urbano y sostuvo que el eje no debe estar únicamente en la cantidad de terrenos proyectados.
“Acá esto no es cuestión de números. Acá estamos hablando de lo que le cambia la vida a la gente”, expresó.
También remarcó la necesidad de que el proceso se ajuste a la carta orgánica, las ordenanzas vigentes y el marco legal que regula la transferencia de las tierras.
Mientras el proyecto ya ingresó formalmente al Concejo y comenzó el tratamiento institucional, desde el espacio vecinal insistieron en que el desafío ya no es solamente urbanizar: es definir quiénes podrán acceder, bajo qué condiciones y qué modelo de ciudad quiere construir Puerto Madryn en los próximos años.