La provincia y la región chilena del Biobío avanzan en un proyecto de integración que incluye nuevas rutas pavimentadas, infraestructura aduanera y cooperación energética. El objetivo es transformar al Paso Pichachén en uno de los corredores bioceánicos más importantes de la Patagonia.
Mientras gran parte de la atención económica del país está puesta en Vaca Muerta, Neuquén comenzó a delinear una estrategia que podría cambiar la forma en que la producción patagónica se conecta con los mercados internacionales.
Esta semana, autoridades argentinas y chilenas firmaron acuerdos para fortalecer la integración entre la provincia y la Región del Biobío, con un eje central: convertir al Paso Internacional Pichachén en un corredor capaz de unir el Atlántico y el Pacífico a través del norte neuquino.
Más allá de las declaraciones protocolares, el anuncio llegó acompañado de un compromiso concreto de obras viales a ambos lados de la cordillera.
El plan para llegar a Pichachén con pavimento
Durante el encuentro realizado en Neuquén capital, el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, explicó que la provincia ya trabaja en un esquema de conectividad que permitirá acceder al paso internacional a través de una red de rutas completamente pavimentadas.
“Estamos reforzando el trabajo para generar un corredor binacional entre el Atlántico y el Pacífico por el Alto Neuquén y la región del Biobío, a través del Paso Internacional Pichachén”, sostuvo.
Según detalló, la estrategia contempla la pavimentación de distintos corredores que conectarán localidades como Rincón de los Sauces, Andacollo, Los Miches, Los Guañacos y El Cholar con el paso fronterizo.
Además, confirmó que durante los primeros meses del próximo año comenzarán las obras en el último tramo pendiente hacia Pichachén, de aproximadamente 12 kilómetros.
El proyecto también incluye la pavimentación de la Ruta Provincial 21 entre Loncopué, El Huecú y El Cholar, consolidando múltiples accesos hacia la frontera.
El quinto paso internacional pavimentado
Para Figueroa, la obra tiene una dimensión estratégica que va mucho más allá de la infraestructura vial.
El mandatario aseguró que Pichachén será el quinto paso internacional pavimentado de Neuquén, sumándose a la red de cruces fronterizos que vinculan la provincia con Chile.
“Tenemos tres pasos internacionales pavimentados, estamos pavimentando un cuarto y el quinto va a ser Pichachén”, afirmó.
La apuesta apunta a fortalecer la conectividad de la Patagonia norte, facilitar el transporte de mercancías y reducir los costos logísticos para sectores productivos vinculados a la energía, la minería y las exportaciones.
Una salida al Pacífico para Vaca Muerta
La integración con la Región del Biobío también tiene un fuerte componente energético.
Las autoridades destacaron el potencial de Vaca Muerta y la posibilidad de utilizar los puertos chilenos del Pacífico como una vía estratégica para la salida de exportaciones argentinas.
En ese marco se acordó crear una Mesa Neuquén–Biobío de Cooperación e Integración Energética, destinada a impulsar proyectos vinculados al transporte de hidrocarburos, gas natural y energía eléctrica.
La delegación binacional también visitó las instalaciones de YPF en Loma Campana para conocer de primera mano el desarrollo de la actividad hidrocarburífera en la cuenca neuquina.
El impacto en los pueblos del norte neuquino
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es el potencial impacto sobre localidades históricamente alejadas de los grandes corredores económicos.
La futura conexión bioceánica atravesará una amplia región del Alto Neuquén, generando mejores condiciones para el transporte, el turismo y la actividad comercial.
“Muchos de los que estamos acá aún no comprendemos el desarrollo que va a venir a partir de esta vinculación”, aseguró Figueroa al referirse a las oportunidades que podría generar el corredor para las comunidades de la zona.
Un corredor que también apuesta al turismo
La visión de integración no se limita al comercio y la energía.
El gobernador neuquino también planteó la posibilidad de profundizar la cooperación turística con Chile a través del denominado “Camino de la Fe”, un recorrido escénico de aproximadamente 700 kilómetros que uniría 20 pueblos y 20 lagos desde Varvarco hasta Villa La Angostura.
La propuesta busca sumar al turismo religioso y de naturaleza como otro eje de desarrollo regional, incorporando además la conectividad aérea internacional de la región chilena del Biobío.
Una apuesta de largo plazo
Para las autoridades de ambos países, el objetivo es abrir una nueva etapa de integración que permita fortalecer la seguridad energética, el intercambio comercial y el desarrollo económico regional.
La imagen que dejó el encuentro quedó resumida en una frase del gobernador neuquino:
“Ojalá que la cordillera sirva para unir y no para separar”.
Si las obras proyectadas avanzan según lo previsto, el Paso Pichachén podría convertirse en los próximos años en una de las principales puertas de conexión entre la Patagonia argentina y los puertos del Pacífico, modificando la logística y las oportunidades de desarrollo de una amplia región al norte de la cordillera.