La adquisición de unas 10.000 hectáreas en la meseta Baguales, provincia de Río Negro por parte de capitales de Qatar y el proyecto para construir tres microcentrales hidroeléctricas reabrieron el debate sobre el acceso al agua pública y los controles ambientales en una de las zonas más sensibles de la Patagonia.
La meseta Baguales, un área cordillerana de escasa intervención humana ubicada en la provincia de Río Negro, volvió a quedar bajo la lupa tras conocerse los planes de un emprendimiento turístico e inmobiliario de gran escala. El proyecto es impulsado por la firma Baguales Acquisitions S.A., vinculada al empresario qatarí Abdulhadi Mana A Sh Al Hajri, y se desarrolla en un extenso territorio cercano a San Carlos de Bariloche.
La iniciativa apunta a levantar un complejo residencial y turístico de perfil exclusivo en un entorno natural que, hasta ahora, se mantenía prácticamente intacto. Para garantizar su funcionamiento en una zona alejada de los centros urbanos, el plan incluye la construcción de tres microcentrales hidroeléctricas sobre el arroyo Baguales, identificadas como ChiBa I, ChiBa II y ChiBa III.
De acuerdo con la información técnica, la potencia total prevista ronda los 920 kW. La energía generada no tendría como destino el sistema eléctrico nacional, sino que estaría pensada únicamente para el autoabastecimiento del emprendimiento privado.
El eje de la discusión: caudales de agua y controles
El aspecto que más cuestionamientos genera es el uso del recurso hídrico, considerado un bien público estratégico en la Patagonia. En la documentación administrativa difundida oficialmente se detallan los caudales máximos solicitados para cada una de las centrales: 42 litros por segundo para ChiBa I, 200 litros por segundo para ChiBa II y 350 litros por segundo para ChiBa III, con valores definidos para determinados períodos estacionales.
Estos números encendieron alertas sobre el impacto ambiental que podría tener el proyecto en una zona de alto valor ecológico, caracterizada por su biodiversidad y sus cursos de agua. El debate excede la etiqueta de “energía renovable” y se instala de lleno en la discusión sobre el acceso al agua, la sostenibilidad del uso del recurso y el rol del Estado en el control de emprendimientos privados en áreas sensibles.
Un proyecto que avanza en medio del debate político
El desarrollo en la meseta Baguales avanza en paralelo a un contexto político que promueve vínculos con inversores extranjeros. El gobernador Alberto Weretilneck hizo pública una reunión con el embajador de Qatar en Argentina, Battal M. Al Dosari, en julio del 2024 en la que se abordaron posibles líneas de cooperación en sectores productivos como la fruticultura, la ganadería y la agricultura.
Mientras tanto, el tema comenzó a discutirse también en el ámbito legislativo. En la Legislatura de Río Negro se impulsaron pedidos de informes para conocer en detalle el estado de los permisos ambientales, las autorizaciones vinculadas al uso del agua y el alcance real del emprendimiento.
El caso vuelve a poner sobre la mesa un debate recurrente en la Patagonia: hasta dónde pueden avanzar los desarrollos privados de gran escala y cómo se compatibilizan estas inversiones con la preservación del ambiente y el cuidado de los bienes comunes en territorios naturales de alto valor.