El Centro de Interpretación de la Cooperativa Obrera (CICO) transporta a sus visitantes a los orígenes de la entidad centenaria y establece muchas preguntas sobre los procesos
sociales, económicos y culturales que son parte de una cooperativa de consumo.
«La Coope» tiene origen bonaerense, sin embargo, cuenta con una fuerte presencia patagónica, con sucursales en las provincias de Neuquén, Río Negro y Chubut.
El espacio inaugurado recientemente está ubicado en la ciudad de Bahía Blanca, en la calle Santa Fe 391. Se encuentra abierto de martes a viernes de 9 a 12 hs y de martes a sábado de 15 a 18 hs. Los recorridos son gratuitos y están dirigidos al público en general y en especial, a asociadas y asociados de todo el país.
Primeras intenciones
En busca de hacer accesible un alimento fundamental para todos los hogares, el pan, Juan
Apella, obrero ferroviario, y Víctor Roque Maronna, novio de su hija, dieron el puntapié para una solución solidaria y colectiva. De esta forma, buscaron contrarrestar los precios
elevados del mercado.
Según rescata en una nota la Revista Familia Cooperativa: “La cooperativa panadera podría funcionar hasta con su propio molino, si se adherían 1.000 familias que consumieran 3 kg de pan por día”.
El domingo 31 de octubre de 1920, Maronna declaró abierta la sesión con la presencia de
173 vecinos expresando que “el objeto de la asamblea era constituir una cooperativa ajena
a tendencias políticas y religiosas, con la finalidad de adquirir trigo, molerlo, panificarlo,
elaborar sus derivados y distribuir los productos entre sus asociados sin miras de lucro”. La
iniciativa tomó el nombre de Cooperativa Obrera, Molinera, Panadera y Anexos.
Una meta clara
La primera hornada de pan fue el 1° de mayo de 1922, se realizó en este mismo inmueble que este año se convirtió en CICO. Aquella acción buscó dos claras metas: precio justo y peso exacto.
“El Centro concentra tanto la historia como la actualidad de la Cooperativa Obrera”, introduce Analía Bernardi, quien guía las visitas junto a Luisa Godoy y Clara Cabrera. Agrega que las instalaciones son compartidas con el laboratorio especializado en control de calidad, responsable de analizar los productos de marca propia.
“Es un lugar para reflexionar, busca inspirar y sentirse parte de la Cooperativa, porque es también la historia de quienes la hacen posible. De hecho, es producto de un trabajo interdisciplinario entre diversas áreas”, señala Bernardi.CICO se encuentra en la órbita de Cultura de La Coope.
Se puede recorrer la cuadra de elaboración, que recrea aquellas primeras hornadas, el gran mural realizado por Julieta Grenada y Belén Arceo, la obra de vestuario hecha por la profesora de la Escuela de Teatro Sofía Meschini, como también visualizar las sucursales
de todo el territorio a través de pantallas gigantes con testimonios de sus integrantes.
En resumen, fotografías, instalaciones y objetos puestos al servicio de una experiencia
multisensorial y reflexiva para poner en valor las razones de un origen en constante
crecimiento y apertura.