Whales Argentina y Mariscope lograron registrar por primera vez el fondo más profundo de la boca del Golfo Nuevo con un robot submarino desplegado desde Puerto Madryn. Un hito para la ciencia marina patagónica.
El 3 de diciembre, un operativo conjunto de Whales Argentina y Mariscope permitió captar imágenes inéditas a más de 170 metros de profundidad en la boca del Golfo Nuevo, un área clave para comprender la dinámica ambiental de la Península Valdés. El descenso, realizado desde la embarcación Pinino VII, marcó un avance científico y tecnológico sin precedentes en la región.
Un fondo marino inesperado
El registro sorprendió al equipo interdisciplinario que participó de la misión. En lugar del fondo fangoso esperado en profundidades extremas, las cámaras mostraron cantos rodados, gravas, arenas y sectores rocosos, un mosaico que favorece la oxigenación y sostiene una biodiversidad poco estudiada. Las imágenes también revelaron organismos bentónicos y estructuras modeladas por corrientes submarinas de gran energía.
Para cualquiera que conozca las aguas patagónicas, el hallazgo es contundente: si esa profundidad fuera accesible al buceo, sería uno de los sitios más impactantes de toda la región.
“Fue una prueba piloto, el puntapié inicial”, explicó Ricardo «Pinino» Orri
En diálogo con Patagonia News, Pinino Orri, responsable de Whales Argentina, destacó que este operativo fue mucho más que una simple prueba técnica.
“Fue una prueba piloto realizada junto a Mariscope Argentina, que fabrica tecnología marina y robots para distintos usos. No es la primera vez que trabajamos juntos, pero esta vez quisimos documentar la zona más profunda del Golfo Nuevo para aportar información sobre su estructura geológica”, explicó.
La navegación partió desde Puerto Pirámides bajo condiciones climáticas excepcionales. Para realizarla, el equipo contó con la autorización del Ministerio de Turismo de Chubut, el despacho correspondiente en la Prefectura Naval Argentina y el acompañamiento de funcionarios provinciales.
Orri detalló cómo localizaron el punto exacto del descenso: “Primero ubicamos el área en la carta náutica y luego buscamos con la sonda el lugar de máxima profundidad. Una de las inmersiones llegó a 173 metros. Esta etapa estuvo centrada en entender la composición del fondo. La parte biológica seguramente tendrá más protagonismo en próximas expediciones”.
Hacia una agenda científica más amplia
Consultado sobre los pasos a seguir, Orri adelantó que este descenso es solo el comienzo: “Esto fue el puntapié inicial para desarrollar proyectos más profundos con organismos como el CONICET o incluso el Ministerio de Defensa. Tenemos la embarcación, la tripulación y ahora también los robots en Argentina, lo que abre un potencial enorme”.
Whales Argentina, históricamente asociada al turismo de avistaje de ballenas, viene ampliando su rol hacia el apoyo científico y tecnológico. Orri lo resume así: “Nuestro compromiso con la ciencia viene de hace años. Participamos en estudios sobre alimentación de ballenas, trabajamos con Mariscope en el reflotamiento de «La Tanita», y ganamos un concurso para colaborar con la NOAA (La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica) en la calibración de un satélite atmosférico junto a la CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales) y agencias de Italia y Francia”.
Para el capitán, este nuevo logro generó más visibilidad porque toca un área casi desconocida para la región: “Son brechas que se abren gracias a la tecnología. Hoy incluso tenemos la capacidad de transmitir estos descensos en tiempo real para la comunidad científica del mundo. Este tipo de misiones muestra lo que se puede construir desde la Patagonia”.
Un aporte clave para los mares patagónicos
Los datos obtenidos permitirán avanzar en investigaciones sobre geología submarina, dinámica de corrientes y biodiversidad en uno de los ecosistemas más valiosos de Argentina.
Con esta primera expedición, la Patagonia vuelve a situarse como un territorio donde la ciencia y la tecnología avanzan de la mano del trabajo local.


