En un gesto que destaca la unidad más allá de las fronteras y la política centralista, los intendentes de Río Gallegos (Argentina) y Punta Arenas (Chile), Pablo Grasso y Claudio Radonich, respectivamente, decidieron conmemorar los 40 años del Tratado de Paz y Amistad firmado entre ambas naciones en 1984. Esta acción adquiere especial relevancia frente a la falta de un homenaje conjunto entre por los Gobiernos centrales de Argentina y Chile.
Ambos jefes comunales firmaron una Declaración conjunta en la que destacaron la importancia histórica del acuerdo que evitó un conflicto bélico en el Canal de Beagle, gracias a la mediación del Papa Juan Pablo II. En sus palabras, el Tratado simboliza «la victoria del diálogo sobre los aires belicistas» y representa «un compromiso inquebrantable con la paz y la fraternidad entre pueblos hermanos».
El acto conmemorativo central tendrá lugar el domingo 1° de diciembre, al pie del Monumento a la Paz en Monte Aymond, Paso de Integración Austral, un enclave simbólico que conecta ambas naciones. La actividad, organizada con el apoyo de los Obispados de Río Gallegos y Punta Arenas, contará con la presencia de Grasso y Radonich, quienes sellarán el momento con un «abrazo fraternal» que, según la Declaración, será «la guía para reencontrar esa senda que nunca debemos abandonar: luchar todos y cada día por la paz y la amistad de nuestros pueblos».
Una conmemoración ignorada por los Gobiernos centrales
La ausencia de los presidentes Gabriel Boric y Javier Milei en los actos organizados en el Vaticano para recordar la fecha fue notoria. A pesar de los esfuerzos del Papa Francisco, quienes lideran ambos países optaron por enviar representantes diplomáticos de menor rango, reflejando las profundas diferencias ideológicas que han marcado sus relaciones.
En la Declaración conjunta, Grasso y Radonich criticaron la falta de compromiso de sus respectivos Gobiernos:
«Lamentamos profundamente que en esta oportunidad no hayan estado a la altura de los hechos. Tenemos la obligación, como representantes de nuestros ciudadanos, de mantener viva la llama de unión que aún hoy se mantiene entre Chile y Argentina.»
La conmemoración no solo busca recordar el rol clave del Tratado en la historia de ambos países, sino también destacar los profundos lazos que unen a las comunidades patagónicas. «Desde siempre ha habido familias enraizadas en uno u otro lado de la frontera», señala el documento, subrayando la naturaleza fraterna y transnacional de estas regiones.
El legado del Tratado de Paz y Amistad
Firmado el 29 de noviembre de 1984 en el Vaticano por los cancilleres Dante Caputo (Argentina) y Jaime del Valle (Chile), el Tratado de Paz y Amistad resolvió la disputa sobre las islas australes en el Canal de Beagle, evitando una guerra inminente. Fue un ejemplo del poder de la mediación y la diplomacia, liderada en ese entonces por el Papa Juan Pablo II.
Hoy, 40 años después, mientras las tensiones políticas entre los Gobiernos de ambos países prevalecen, el gesto de Grasso y Radonich se erige como un recordatorio del potencial de las comunidades para trascender divisiones. En palabras de la Declaración, «la fraternidad y el respeto mutuo son los pilares de esta amistad que sigue nutriéndose y fortaleciéndose por encima del tiempo».
El acto del 1° de diciembre no solo será una celebración del pasado, sino también un mensaje al futuro: que la paz, la unidad y la hermandad continúen guiando las relaciones entre Argentina y Chile.