miércoles, febrero 11, 2026

Frutillas del Viento: Energía renovable y producción agrícola sostenible crecen en Chubut

En la Patagonia, donde los paisajes áridos de la meseta y la cordillera pueden parecer un desafío para la producción agrícola, un proyecto innovador está cambiando las reglas del juego. Frutillas del Viento, parte del Proyecto RedER Chubut, integra la producción hortícola con el uso de energías renovables, demostrando que es posible cultivar en condiciones difíciles y de manera sostenible. Esta iniciativa dio un paso más en 2024 al sumar 12 nuevos productores locales, distribuyendo 18.000 plantines de frutillas en varias localidades de Chubut.
Productor Abel Bravo junto a Cristina Dellacanonica, miembro de INTA Esquel. Municipio de Tecka. Imagen de Walter Bobadilla.
Un modelo de producción sostenible
El proyecto, que lleva cuatro años en marcha, tiene como objetivo apoyar la agricultura familiar mediante la instalación de sistemas de energía limpia como paneles solares y aerogeneradores. Estas tecnologías permiten bombear agua para el riego mediante energía renovable, almacenándola en reservorios y distribuyéndola a través de sistemas de goteo, optimizando el uso del recurso hídrico en un entorno donde el agua es escasa.
Las frutillas, cultivadas en microtúneles, se benefician del clima patagónico, donde los días largos de verano y las noches frescas permiten obtener frutas con mayor contenido de azúcares, lo que las hace especialmente atractivas para el mercado.
Crecimiento y expansión
En 2024, los nuevos productores que se unieron al programa provienen de localidades como Alto Río Percy, Cholila, El Hoyo, Paso del Sapo, Los Cipreses y Tecka, lo que amplía significativamente el área de producción. Este crecimiento es respaldado por el trabajo de instituciones locales como el INTA Esquel, que ofrece apoyo técnico y capacitación a los agricultores.
“Este proyecto está rompiendo mitos”, comenta Luciana Proietti, cofundadora de 500RPM, la organización detrás de la iniciativa. “Demuestra que se puede cultivar en la estepa y que las energías renovables son clave para ese desarrollo”.
Un esfuerzo conjunto con impacto educativo
Además de su enfoque en la producción sostenible, Frutillas del Viento tiene un componente educativo clave. Las escuelas técnicas y agrotécnicas de la región participan en la construcción de los aerogeneradores que impulsan el proyecto. Alumnos y docentes reciben capacitación para fabricar y mantener estos equipos, solucionando así un problema histórico: la falta de asistencia técnica para los sistemas energéticos rurales.
Este año, se han construido cuatro aerogeneradores en distintas escuelas, y se espera la instalación de dos más en Trevelin y Esquel. Estas infraestructuras permitirán a los productores depender menos de fuentes de energía convencionales, y a las nuevas generaciones, adquirir habilidades valiosas para el futuro.
La Ing. Cristina Dellacanonica junto a la Familia Aguayo, El Hoyo
Un proyecto con visión de futuro
Guillermo Pleitavino, miembro de 500RPM, destacó la importancia de este tipo de iniciativas para la región: “Esperamos realizar 24 nuevas instalaciones, no solo en la cordillera, sino también en la costa. Estamos trabajando para articular con los gobiernos locales y establecer políticas públicas que favorezcan la expansión de la energía renovable en la producción agrícola”.
Con la vista puesta en los próximos tres años, el proyecto planea alcanzar a 50 nuevos productores, consolidándose como un modelo de producción agrícola sostenible en la región. También se exploran otras oportunidades, como la posibilidad de aplicar las tecnologías a nuevos cultivos.
El impacto de Frutillas del Viento se refleja en la experiencia de los productores locales. Simón Marchand, de Cholila, es uno de los nuevos participantes. “Nos interesa formar parte de esta iniciativa porque es una oportunidad para diversificar nuestro trabajo en el campo. Vamos a empezar con unas 600 plantas y contamos con el apoyo del INTA para seguir avanzando”, comenta Marchand, que trabaja en una zona donde la electricidad solo llega a través de generadores solares.
Una apuesta por la sostenibilidad
La transición energética y la producción agrícola sostenible están en el centro de Frutillas del Viento. Este proyecto no solo busca aumentar la capacidad productiva en Chubut, sino también demostrar que la integración de energías renovables es un camino viable para enfrentar los desafíos del cambio climático en la región.
A medida que más productores se suman y el entusiasmo crece, Frutillas del Viento se consolida como un ejemplo de innovación y cooperación, uniendo a agricultores, técnicos, escuelas y gobiernos en una apuesta por el futuro sostenible de la Patagonia.
Frutillas del Viento es parte del Proyecto RedER Chubut, cofinanciado por la Unión Europea, y cuenta con el apoyo del INTA Esquel, la Fundación 500RPM, la Unión Iberoamericana de Municipalistas y la Fundación Patagonia Natural.

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