En la Patagonia, donde los paisajes áridos de la meseta y la cordillera pueden parecer un desafío para la producción agrícola, un proyecto innovador está cambiando las reglas del juego. Frutillas del Viento, parte del Proyecto RedER Chubut, integra la producción hortícola con el uso de energías renovables, demostrando que es posible cultivar en condiciones difíciles y de manera sostenible. Esta iniciativa dio un paso más en 2024 al sumar 12 nuevos productores locales, distribuyendo 18.000 plantines de frutillas en varias localidades de Chubut.

Un modelo de producción sostenible
El proyecto, que lleva cuatro años en marcha, tiene como objetivo apoyar la agricultura familiar mediante la instalación de sistemas de energía limpia como paneles solares y aerogeneradores. Estas tecnologías permiten bombear agua para el riego mediante energía renovable, almacenándola en reservorios y distribuyéndola a través de sistemas de goteo, optimizando el uso del recurso hídrico en un entorno donde el agua es escasa.
Las frutillas, cultivadas en microtúneles, se benefician del clima patagónico, donde los días largos de verano y las noches frescas permiten obtener frutas con mayor contenido de azúcares, lo que las hace especialmente atractivas para el mercado.
Crecimiento y expansión
En 2024, los nuevos productores que se unieron al programa provienen de localidades como Alto Río Percy, Cholila, El Hoyo, Paso del Sapo, Los Cipreses y Tecka, lo que amplía significativamente el área de producción. Este crecimiento es respaldado por el trabajo de instituciones locales como el INTA Esquel, que ofrece apoyo técnico y capacitación a los agricultores.
“Este proyecto está rompiendo mitos”, comenta Luciana Proietti, cofundadora de 500RPM, la organización detrás de la iniciativa. “Demuestra que se puede cultivar en la estepa y que las energías renovables son clave para ese desarrollo”.
Un esfuerzo conjunto con impacto educativo
Además de su enfoque en la producción sostenible, Frutillas del Viento tiene un componente educativo clave. Las escuelas técnicas y agrotécnicas de la región participan en la construcción de los aerogeneradores que impulsan el proyecto. Alumnos y docentes reciben capacitación para fabricar y mantener estos equipos, solucionando así un problema histórico: la falta de asistencia técnica para los sistemas energéticos rurales.
Este año, se han construido cuatro aerogeneradores en distintas escuelas, y se espera la instalación de dos más en Trevelin y Esquel. Estas infraestructuras permitirán a los productores depender menos de fuentes de energía convencionales, y a las nuevas generaciones, adquirir habilidades valiosas para el futuro.


