jueves, junio 11, 2026

“El hambre duele, pero esto no es hambre; dejaron mil kilos de carne tirados”

Así lo sostuvo, Hernán Carbajales, el productor rural que ingresó a la Municipalidad de General Acha con parte de los restos de una vaca faenada para reclamar respuestas ante una seguidilla de hechos de abigeato. El video recorrió el país y rápidamente se volvió viral.

Pero detrás de esa escena que generó impacto hay una historia más profunda. Una historia de impotencia, pérdidas acumuladas y un reclamo que, según su protagonista, excede por completo un hecho aislado.
“Yo no quería tomar esa determinación. Lo que pasa es que es tal la impotencia, tal la bronca, que uno hace cosas que quizás no tiene que hacer”, explicó Hernán Carbajales en diálogo con el medio local Página 2.
En apenas 48 horas, delincuentes ingresaron dos veces al establecimiento rural que trabaja junto a su esposa. Primero mataron una yegua preñada de pedigree. Luego, una vaca. En ambos casos, los animales fueron baleados, faenados parcialmente y abandonados en el campo.

“Matar dos animales para sacar dos lomos es una aberración”

Carbajales cuestionó uno de los argumentos que suele aparecer cada vez que se discuten este tipo de delitos rurales: la idea de que quienes carnean animales lo hacen por necesidad alimentaria.
“El hambre duele, sí. ¿Hay hambre? Sí. Pero a mí me dejaron en dos días mil kilos de carne tirados. Una yegua de 500 kilos y una vaca de 500 kilos. No se puede decir que hay hambre y dejar mil kilos de carne pudriéndose en el suelo”, sostuvo.
El productor fue más allá y rechazó que la pobreza sea utilizada como explicación automática para este tipo de delitos.
“No me parece que haya que justificar la delincuencia con pobreza. El pobre no delinque. El pobre trabaja. El delincuente delinque”, afirmó.
Según relató, en ambos ataques los autores únicamente extrajeron cortes específicos, dejando el resto de los animales abandonados en el lugar.
“Si hubiera sido hambre, se hubieran llevado todo. Matar dos animales para cortar solamente los lomos es una aberración”, insistió.

Un problema que, asegura, lleva años

Lejos de presentar lo ocurrido como un episodio excepcional, Carbajales sostuvo que se trata de una problemática que afecta desde hace tiempo a productores rurales de la región.
“No son estos únicos dos casos. Nos han robado en la casa, nos han robado para las fiestas, nos han robado animales. Esto es algo habitual”, afirmó.
Incluso reveló que durante una reunión mantenida con fiscales le informaron que existen al menos 25 causas abiertas vinculadas a este tipo de delitos.
“Y son más, porque mucha gente ya ni denuncia. La gente siente que no pasa nada”, expresó.
La sensación de impunidad aparece una y otra vez en su relato.
“A nosotros nos ha pasado que agarraron gente carneando y no hubo pena. No hay pena. Eso es lo que genera tanta bronca”, señaló.

“No fui solo, fui con mi mujer”

Tras la repercusión que tuvo su protesta en el municipio, Carbajales también salió a responder algunas críticas que circularon en redes sociales y medios locales.
Negó haber tenido actitudes violentas o haber rechazado dialogar con una funcionaria por ser mujer.
“Yo fui con mi mujer. Hablamos los dos. Entré enojado, pero saludé cuando llegué y saludé cuando me fui. Nunca maltraté a nadie”, aseguró.
Según explicó, su intención era ser recibido por el intendente Abel Sabarots y desconocía que la funcionaria Judith Acri tenía responsabilidades vinculadas a temas de seguridad.
“Que tengamos diferencias de opinión no significa machismo. Significa que pensamos distinto”, sostuvo.
También cuestionó la manera en que algunos sectores presentaron lo ocurrido.
“Es muy fácil poner una foto de un tipo con cara de loco y no mostrar el video completo donde entro diciendo buen día y explicando por qué estaba ahí”, manifestó.

“La única que respondió fue la Patrulla Rural”

A lo largo de la entrevista, Carbajales destacó especialmente el trabajo de la Patrulla Rural de General Acha.
“Las únicas personas que realmente se preocuparon fueron ellos”, aseguró.
Sin embargo, cuestionó la falta de respuestas institucionales por parte de otros organismos y sostuvo que la seguridad rural debe involucrar a todos los niveles del Estado.
“No pueden decir que no tienen nada que ver. Nosotros pagamos impuestos, pagamos guías, pagamos inmobiliario. La seguridad no puede ser un problema de nadie”, afirmó.
También señaló que durante años se han realizado reuniones sobre seguridad rural sin convocar a muchos de los productores afectados.
“Con 25 vacas carneadas en un año no me llamaron nunca. A ninguno de mis vecinos los llamaron tampoco”, lamentó.

Un reclamo que trasciende General Acha

Aunque la protesta ocurrió en una localidad pampeana, el reclamo encuentra eco en distintas regiones ganaderas de la Patagonia y del interior del país.
Productores rurales denuncian desde hace años robos de animales, faena clandestina, escasas condenas y una sensación creciente de vulnerabilidad en zonas alejadas de los centros urbanos.
“Hoy fui yo el que puso la cara”, resumió Carbajales.
Y concluyó con una frase que sintetiza el origen de su reacción:
“Lo que hicimos fue un acto de desesperación. Porque es desesperante sentir que nadie hace nada”.

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