Ocho años después de las inundaciones que marcaron un antes y un después en Comodoro Rivadavia, el Gobierno del Chubut comenzó la ejecución del nuevo conducto pluvial de descarga al mar, una obra que busca ampliar la capacidad del sistema de evacuación de aguas de lluvia y dar respuesta a uno de los reclamos históricos de la ciudad.

La intervención demandará una inversión superior a los 16.700 millones de pesos, tendrá un plazo de ejecución de 540 días y representa el inicio de una de las obras hidráulicas más importantes proyectadas para Comodoro en los últimos años.
En esta primera etapa comenzaron los cateos, sondeos y estudios de suelo sobre la traza del nuevo conducto, tareas que permitirán identificar interferencias con redes de agua, cloacas, gas, telefonía, fibra óptica y otros servicios antes del inicio de las excavaciones.
“Estamos comenzando con una etapa clave para el desarrollo de la obra. Los cateos y sondeos nos permiten identificar todas las interferencias existentes antes de iniciar las excavaciones, para planificar cada intervención con la mayor precisión posible”, explicó el secretario de Infraestructura, Energía y Planificación, Hernán Tórtola.
El funcionario detalló además que el nuevo conducto tendrá aproximadamente 3,50 metros de ancho por 2,90 metros de alto y se ejecutará por debajo de la calzada, por lo que previamente será necesario relevar la ubicación de toda la infraestructura de servicios existente.
Una respuesta a un problema que lleva años

Las inundaciones de marzo y abril de 2017 quedaron registradas como la peor catástrofe climática de la historia de Comodoro Rivadavia. Las lluvias extraordinarias provocaron graves daños en viviendas, calles, infraestructura y servicios, dejando al descubierto las limitaciones del sistema de desagües pluviales de la ciudad.
Con el paso de los años, nuevos episodios de lluvias intensas —como los registrados en 2023— volvieron a poner en evidencia la necesidad de ejecutar obras hidráulicas de gran escala para reducir el riesgo de anegamientos.
Ese reclamo fue compartido durante años por vecinos, especialistas y distintos niveles del Estado.
En 2025, la Municipalidad de Comodoro Rivadavia presentó un plan integral de desagües pluviales compuesto por seis obras estratégicas y anunció que buscaría financiamiento nacional e internacional para concretarlas. Entre las prioridades figuraba precisamente la construcción de una nueva descarga al mar, considerada fundamental para aliviar el funcionamiento del sistema actual.
Con el inicio de los trabajos anunciado por el Gobierno del Chubut, ese proyecto deja atrás la etapa de planificación y comienza finalmente su ejecución con financiamiento provincial.
Cómo será la obra
Actualmente, el sistema de descarga al mar de Comodoro Rivadavia está conformado por tres conductos que parten desde la intersección de las avenidas Roca y Chile y desembocan en distintos sectores de la costa.
El proyecto prevé conservar esos conductos existentes e incorporar uno nuevo con traza sobre las calles La Nación, Francisco Behr y Casimiro Pella hasta su descarga al mar, incrementando de manera significativa la capacidad del sistema pluvial.
Según explicó Tórtola, durante esta primera etapa se realizarán alrededor de diez cateos distribuidos a lo largo de la traza, además de estudios de suelo que aportarán la información técnica necesaria para avanzar con la construcción.
¿Por qué esta obra es importante?
La puesta en marcha del nuevo conducto pluvial representa el inicio de una de las intervenciones hidráulicas más relevantes para Comodoro Rivadavia en los últimos años.
La obra llega después de casi una década de reclamos por soluciones estructurales para enfrentar las inundaciones que afectan periódicamente a distintos barrios de la ciudad y marca un cambio respecto de los años anteriores: un proyecto que hasta hace poco buscaba financiamiento nacional e internacional comienza ahora a ejecutarse con recursos del Gobierno del Chubut.
Si los trabajos avanzan de acuerdo con los plazos previstos, la nueva infraestructura permitirá ampliar la capacidad del sistema de evacuación de aguas pluviales y mejorar la respuesta de la ciudad frente a lluvias intensas, una problemática que durante años afectó a miles de vecinos.
