Tienen 24 y 25 años. Sin empleo, eligieron no detenerse: venden pan en una esquina de Madryn con un cartel rojo que se volvió símbolo de su actitud.
A veces, una historia conmueve sin necesidad de grandes palabras. En Madryn hay dos jóvenes que se paran todos los días en el mismo semáforo, vendiendo pan y sosteniendo un cartel rojo que dice “Busco trabajo”. Lo hacen con una convicción que enseña más que cualquier discurso: la de seguir adelante, siempre.
Si sos de Madryn, seguro los viste. Y si no, esta es su historia: la de Abigail Maza y Mario Cayupán, una pareja de 24 y 25 años que, ante la falta de empleo, tomó una decisión poco común para su edad: seguir trabajando igual. Cada mañana, desde las 10:30, se instalan en la esquina de Gales y 25 de Mayo con un bolsón de pan en una mano y ese cartel rojo en el pecho que, lejos de pedir lástima, refleja determinación.

Ese cartel, movido por el viento patagónico, tiene una simpleza brutal. No es un pedido desesperado: es un manifiesto. Es su forma de decir acá estamos, queremos trabajar, y mientras tanto no nos quedamos quietos.
“Nos quedamos sin trabajo y no queríamos esperar en casa”, cuenta Abigail. “Preferimos ir a una panificadora, comprar pan y salir a venderlo. Así generamos algo para el día y también entregamos currículums”.
Porque eso hacen: venden pan y buscan trabajo al mismo tiempo. En cada semáforo entregan una oportunidad. En cada conductor que baja la ventanilla ven una posibilidad. En cada charla breve, un puente.
Juventud, voluntad y una esquina que inspira
Mario trabajó como ayudante de panadería; Abigail, en atención al público y distintos oficios. Pero más allá de los empleos que hoy no aparecen, lo que sí aparece —con fuerza— es su actitud.
“¿Qué íbamos a hacer? ¿Quedarnos en casa?”, dice Mario. “Preferimos salir a trabajar de alguna manera. Y si aparece algo fijo, mejor”.
No tienen hijos, no tienen un ingreso estable, pero sí algo que en tiempos difíciles se vuelve invaluable: las ganas. La voluntad de levantarse todos los días, pararse en una esquina y ofrecer algo hecho con las manos mientras esperan esa oportunidad que, sienten, en algún momento llegará.
En una ciudad donde las historias muchas veces pasan desapercibidas, la de ellos se volvió visible por su nobleza. Dos jóvenes que no renuncian a su futuro, que no se victimizan y que, en vez de pedir, trabajan.
Una invitación a mirar distinto
Su presencia en la esquina no busca generar pena, sino contacto. No buscan monedas: buscan un empleo. Y mientras tanto, sostienen sus días vendiendo pan de buena calidad, como explican ellos, y entregando currículums a quien lo solicite.
Si sos de Madryn, probablemente los viste. Si no, ahora sabés quiénes son.
Tal vez la oportunidad que están esperando esté más cerca de lo que imaginan.
Quienes quieran contactarlos pueden acercarse a Gales y 25 de Mayo o comunicarse al 0284 95 39 68.

