Miguel Ríos, de la Asociación Choferes Unidos del Sur, llevó al Concejo Deliberante una propuesta para regular plataformas como Uber en Puerto Madryn. El proyecto busca habilitar el servicio con controles similares a taxis y remises y pone el foco en un tema sensible: los traslados turísticos hacia Península Valdés y las reservas naturales.
El debate que durante años parecía imposible de abrir en Puerto Madryn finalmente llegó al Concejo Deliberante: qué hacer con Uber y las aplicaciones de transporte que, aunque hoy no están habilitadas formalmente, ya funcionan en la ciudad.
Pero lo que más ruido empezó a generar no fue solamente el proyecto presentado, sino quién lo impulsa.
La iniciativa fue presentada por la Asociación Choferes Unidos del Sur y tiene como uno de sus principales voceros a Miguel Ríos, quien planteó una postura que rompe con el rechazo histórico del sector hacia las plataformas.
“Hoy decir que no a Uber es negar la realidad”, sostuvo.
Y agregó: “Las aplicaciones están avanzando y van a avanzar. La única forma es sentarse, dialogar y regular”.
La propuesta ingresó formalmente esta semana al Concejo Deliberante.
El proyecto: Uber sí, pero bajo reglas
La iniciativa no busca una liberación total del sistema.
Por el contrario, plantea que los conductores que trabajen mediante aplicaciones deban cumplir prácticamente las mismas condiciones que hoy tienen taxis y remises.
Entre los requisitos aparecen:
- habilitación municipal;
- seguro para transporte de pasajeros;
- VTV semestral;
- inspecciones técnicas;
- antecedentes penales;
- libreta sanitaria;
- registro oficial de vehículos y conductores.
Además, el proyecto prohíbe captar pasajeros en la calle y establece que los viajes solamente podrán solicitarse mediante la aplicación digital. 
La discusión, sin embargo, va mucho más allá de una app.
El punto que preocupa: los viajes turísticos y las rutas
Uno de los ejes más polémicos de la propuesta tiene que ver con el turismo.
Según explicó Ríos, el crecimiento de las aplicaciones ya comenzó a verse en traslados hacia reservas naturales y circuitos turísticos, especialmente durante la temporada pasada.
“Vimos vehículos trabajando en la reserva y eso nos preocupa porque son rutas peligrosas y mucha gente no tiene experiencia manejando tantas horas”, afirmó.
La asociación sostiene que el problema no es solamente económico, sino también de seguridad vial.
“Nosotros estamos acostumbrados a manejar 12 horas por día. Hay caminos complicados, hay ripio y hay gente que quizás no conoce las rutas de la zona”, señaló.
Por eso el proyecto incorpora una categoría específica para servicios turísticos y traslados hacia lugares como Península Valdés, terminales, hoteles y aeropuerto.
La idea es que esos viajes queden incorporados al Registro Municipal de Transporte Turístico Discrecional ya existente y que deban cumplir controles similares a los que hoy exige Turismo para ingresar a las reservas.
Un debate que divide al sector
La discusión ya empezó a generar diferencias dentro del propio sistema de transporte local.
Mientras algunos propietarios de taxis continúan rechazando completamente el desembarco de aplicaciones, desde la asociación aseguran que la postura de prohibición total ya quedó atrás.
“La necedad de ponerse en contra o decir que no es ser retrógrado frente a lo que está avanzando”, lanzó Ríos.
Según explicó, parte de los propietarios coincide en que el crecimiento de Uber ya no puede frenarse y que el único camino posible es intentar regularlo antes de que la actividad avance sin ningún control.
En paralelo, admitió que todavía existen diferencias políticas dentro del Concejo Deliberante.
Ríos mencionó que algunos concejales inicialmente impulsaban una apertura sin restricciones, mientras otros mantienen dudas legales sobre cómo encuadrar las aplicaciones dentro del sistema actual.
Aun así, aseguró que el diálogo con los bloques comenzó a avanzar y que “gran parte del Concejo” estaría de acuerdo en discutir una regulación.
El reloj corre antes del verano
Detrás de la discusión aparece además otro factor: la proximidad de la temporada turística.
Desde la asociación insisten en que el nuevo marco normativo debería aprobarse antes del verano para evitar que el crecimiento de las aplicaciones ocurra sin controles en uno de los períodos de mayor movimiento turístico del año.
“El problema es que hoy no hay nada regulado y los vehículos igual van a circular”, advirtió Ríos.
La discusión recién empieza, pero el eje político parece haber cambiado.
En Puerto Madryn ya no se debate solamente si Uber debe llegar.
Ahora empieza a discutirse bajo qué reglas.
