El pasado sábado, el Centro Cultural Puerta Violeta de Trelew fue escenario del pre estreno de “Cuando Todavía”, la obra poética de Camila Aguirrezabala. No fue solo una presentación: fue un acto de exposición honesta. Una sala en silencio, una autora que decidió abrir sus cuadernos —los de antes y los de ahora— y un público que comprendió que estaba escuchando algo que no se escribe para agradar, sino para sobrevivir.
Escribir para volver a habitarse
Camila contó que la escritura siempre fue una forma de descarga. Militante social desde joven, explicó que muchas veces la realidad duele, enoja, rompe. Volcar eso en palabras fue durante años una forma de sostenerse.
Después de atravesar un ACV, retomó la escritura como parte de su terapia. Primero por motricidad. Después por algo más profundo: entender que escribir era una manera de reconstruir el cuerpo y la identidad.
Al revisar sus cuadernos —“tengo cuadernos por todos lados”, dijo— se encontró con versiones de sí misma que no recordaba. Camila de otros tiempos. Camila antes de ciertas pérdidas. Camila antes de ciertos aprendizajes. De ese diálogo interno nació el libro: reescrituras, ajustes, poemas nuevos que conversan con los antiguos.
Lo que el lector se va a encontrar no es una voz lineal. Es una mujer dialogando con todas las que fue.
Lo que el libro no dice de inmediato
“Cuando Todavía” reúne poemas que parten del cuerpo y regresan a él. La piel, la memoria, el deseo, la herida y la ternura aparecen como territorio. Hay escenas íntimas que no buscan exhibirse, pero que incomodan lo suficiente como para quedarse resonando.
El libro está organizado en dos movimientos: uno más personal, donde se exploran el amor, la presencia, la pérdida y el aprendizaje de quedarse; y otro donde la voz se expande hacia las mujeres que la preceden: la madre, las maestras, las que sostienen.
Pero lo que impacta no es el tema. Es la forma en que lo dice.
Hay versos que parecen simples hasta que, una línea más abajo, algo se quiebra. Hay frases que funcionan como espejo. Hay silencios que dicen más que la declaración explícita. Y hay momentos en los que el lector siente que alguien logró poner en palabras algo que él o ella nunca supo cómo nombrar.
Eso fue lo que destacó Julia Chaktoura durante la presentación: “En los diferentes poemas hay una frase que te ilumina. Uno se encuentra en eso. Ella encontró las palabras”.

