El jueves por la mañana, los concejales de Trelew realizaron una visita a las instalaciones del Consorcio de la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (Girsu), un organismo encargado de la gestión ambiental de la ciudad. Hasta aquí, la noticia parece rutinaria, una simple inspección que forma parte de las funciones de los ediles para conocer el funcionamiento y las necesidades de los servicios públicos. Sin embargo, lo que llamó la atención no fue la visita en sí, sino el modo en que se llevó a cabo.
Para realizar este recorrido, los diez concejales se habrían trasladado en un colectivo alquilado especialmente para la ocasión. La pregunta que muchos se hacen es simple: ¿era necesario alquilar un colectivo para un grupo tan reducido? ¿No podían haber utilizado sus propios vehículos o haber compartido el transporte en autos particulares?
El uso de un colectivo para diez personas puede parecer, a primera vista, una decisión inofensiva, pero también puede interpretarse como un gesto innecesario que no considera la optimización de recursos, especialmente en un contexto donde la austeridad y la eficiencia en el gasto público son temas de preocupación recurrente. Más allá de la simple curiosidad que despierta esta decisión, surge una reflexión sobre el manejo de los fondos municipales y el mensaje que se transmite a la ciudadanía con este tipo de acciones.
Los concejales, en su rol de representantes del pueblo, deben no solo cumplir con sus funciones de control y gestión, sino también ser un ejemplo de responsabilidad y eficiencia en el uso de los recursos públicos. ¿Qué justificación puede tener alquilar un colectivo entero para una delegación tan pequeña? ¿Se evaluaron otras alternativas de transporte más económicas y lógicas? Estas son preguntas que quedan en el aire y que merecen una respuesta clara para evitar que decisiones como esta se repitan en el futuro.
En un momento en que la confianza en las instituciones es frágil, es esencial que los representantes públicos actúen con transparencia y sensatez en cada una de sus decisiones, por más pequeñas que puedan parecer. La ciudadanía no solo observa sus decisiones, sino también los detalles que pueden reflejar el verdadero compromiso de los funcionarios con el bien común.

