Bariloche mantiene intacta su magia este invierno: trekking, mountain bike, naturaleza y paisajes únicos que invitan a recorrerla más allá de la nieve.
El invierno en Bariloche este año sorprende: la nieve escasea en comparación con otras temporadas, pero la ciudad sigue siendo un imán para quienes buscan aventura y naturaleza. Decidimos salir a recorrerla, disfrutando de sus paisajes y actividades, sin depender del manto blanco.
Trekking al Refugio López: aventura entre bosque y nieve
El plan comenzó en el Circuito Chico, kilómetro 22,5, justo donde nace la picada al Refugio López, al costado del arroyo López. Bastan unas buenas zapatillas de trekking, bastones y algo de abrigo. El sendero nos recibió con un bosque espeso, la pendiente suave al principio pero pronto empezando a exigirnos. A mitad del camino, cerca del parador Roca Negra, comenzó a aparecer algo de nieve y hielo, y de allí en más fue una aventura: caminamos sobre un sendero blanco pero perfectamente transitable.
Tras dos horas de subida llegamos al refugio, a 2.060 metros de altura. El encargado estaba allí, el único en ese momento, y nos preparó un exquisito guiso de lentejas. Almorzamos mientras las vistas nos regalaban un espectáculo imponente: montañas, bosque y silencio. Al regreso, paramos nuevamente en Roca Negra para tomar unos mates antes de completar el descenso. Fueron cuatro horas en total: dos de subida, dos de bajada y la sensación de haber hecho algo especial.
Cerro Otto y Parque Cerro Lindo: mountain bike para todos los niveles
Pero Bariloche tiene más. En el Cerro Otto, donde funciona el Parque Cerro Lindo —que es solo una parte de este emblemático cerro— las pistas de mountain bike están listas para recibir a ciclistas de todos los niveles: circuitos verdes para principiantes, azules, rojos y negros para quienes buscan más adrenalina.
Nosotros llevamos nuestras bicicletas, pero en el centro de Bariloche hay varias casas de alquiler y la infraestructura está en excelente estado: los senderos son trabajados diariamente por la comunidad MT Bariloche, que los mantiene impecables para que cualquiera pueda disfrutar.
Algo que nos sorprendió muchísimo fue el grip que tienen los senderos sobre las cubiertas, probablemente gracias a las características únicas de la tierra de Bariloche. Por eso, es importante tener en cuenta el propio nivel de aprendizaje y experiencia en mountain bike antes de elegir qué sendero recorrer: hay opciones para todos, pero cada pista tiene su exigencia y merece respeto.
Valle Encantado: un paisaje de roca y río para descubrir desde la ruta
El recorrido siguió hacia el Valle Encantado, a 62 kilómetros de Bariloche, un paisaje que impacta con sus imponentes formaciones rocosas de origen volcánico, moldeadas por el viento y el agua.
Salimos en auto desde Bariloche por la Ruta Nacional 237 en dirección noreste. Luego de atravesar Dina Huapi y cruzar el puente sobre el río Limay, ingresamos al Parque Nacional Nahuel Huapi y continuamos bordeando el Limay por un trayecto de 65 kilómetros que regala postales de lugares como Rincón Chico, el Anfiteatro y finalmente el Valle Encantado.
Dejamos el vehículo en un estacionamiento habilitado y subimos por un sendero empinado pero de baja dificultad, justo frente a la formación conocida como “El Dedo de Dios”, desde donde se puede contemplar mejor este paisaje extraordinario.
El Valle Encantado, ubicado en la provincia de Neuquén, es un verdadero corredor escénico donde además pueden verse otras figuras como “Los Leones Enamorados”. Aunque no está permitido caminar directamente sobre estas formaciones, se aprecian de forma inmejorable desde los senderos y miradores naturales que ofrece la zona.
Villa Traful: almuerzo patagónico con sabor y calma
De allí, el viaje continuó hacia Villa Traful, un pequeño pueblo de montaña donde la tranquilidad y el aire puro lo inundan todo. Fue la parada perfecta para almorzar: en el restaurante Peumawe comenzamos con unas exquisitas empanadas fritas de ciervo, seguimos con pastas caseras y una trucha fresca espectacular, todo acompañado por la calidez de un entorno cuidado a la orilla del lago.
Villa La Angostura: chocolate, luna llena y el final perfecto
El cierre de la jornada nos encontró en Villa La Angostura, con un delicioso chocolate con churros frente a una postal inolvidable: la luna llena iluminando la cordillera.
Bariloche, incluso sin nieve, sigue siendo el lugar ideal para vivir la Patagonia a pleno: trekking, mountain bike, gastronomía regional, paisajes únicos y esa sensación de aventura que solo esta tierra puede ofrecer.