La posible modificación de la Ley Provincial 1.355, actualmente en debate en la Legislatura de Tierra del Fuego, encendió alarmas entre comunidades locales, organizaciones ambientales y especialistas. El proyecto propone regular “el desarrollo sustentable de la acuicultura como actividad agropecuaria integral” y mantener la prohibición del cultivo de salmónidos únicamente en el Canal Beagle.
La nueva redacción, sin embargo, dejaría desprotegidos lagos, ríos, costas y aguas marítimas de la provincia que hoy cuentan con resguardo legal, abriendo la puerta a la salmonicultura industrial en sectores hasta ahora libres de esta actividad.
Impactos que ya mostró la experiencia chilena
Desde el Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia advierten que la región debe aprender de lo sucedido en la Patagonia chilena. “Allí, la salmonicultura ha operado en varios casos con producciones por sobre lo que indica su autorización ambiental, lo cual ha generado contaminación orgánica y química, propagación de enfermedades además de impactos sociales importantes”, explicó la Fundación Terram, de Chile.
En la misma línea, WCS Argentina advirtió: “Proteger solo el Canal Beagle y no todas las aguas fueguinas es como cerrar una puerta y dejar abiertas todas las ventanas. Los ecosistemas no funcionan por partes, son redes interconectadas que requieren una visión integral”.
Seis riesgos comprobados de la salmonicultura
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Contaminación orgánica y química por acumulación de heces, alimento no consumido y uso de antibióticos.
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Propagación de enfermedades y parásitos transmisibles a peces silvestres.
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Interacciones negativas con fauna marina: lobos marinos, delfines y aves suelen ser víctimas incidentales.
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Introducción de especies exóticas a partir de escapes masivos de salmones.
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Residuos plásticos y materiales de redes y boyas que quedan en mares y playas.
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Polución visual y acústica que degrada paisajes y reduce su valor turístico.
Un retroceso en materia ambiental



